• Por AlohaCriticón

MARIA MONTEZ

(1917-1951)

Medía 1’70.

María Africa Gracia Vidal de Santo Silas (nombre real de Maria Montez) nació el 6 de junio de 1917 (otras fuentes citan 1912) en la ciudad de Barahona, sita en la República Dominicana.

Hija de un diplomático español oriundo de las Islas Canarias llamado Isidoro Gracia García, María sintió desde niña una gran atracción por el mundo del cine, soñando desde temprana edad con convertirse en actriz de Hollywood.

Este sueño logró hacerse realidad cuando después de trasladarse a los 23 años a Nueva York para probar fortuna en el mundo de la moda, fue contratada por los estudios Universal a comienzos de los años 40. En esos momentos adoptó el nombre artístico de María Montez, en homenaje a una bailarina llamada Lola Montez.

A pesar de haberse casado en 1932 y divorciado en 1939 con el ciudadano estadounidense William McFeeters, banquero delegado en la República Dominicana del First National City Bank, María conservaba un fuerte acento hispano, que junto a su latina presencia, la convirtieron en “el ciclón caribeño”, apelativo que definía su actitud y apariencia física.

En 1941 debutó en la gran pantalla con la película “La mujer invisible”, un film de ciencia-ficción que dirigió A. Edward Sutherland y protagonizó Virginia Bruce.

Su belleza fue un factor esencial para comenzar a intervenir en variadas producciones de corte exótico y aventurero, muchas ellas de serie b y rodadas con una colorista fotografía que le granjeó el calificativo de reina del technicolor durante toda la década de los cuarenta.

Títulos como “Las Mil y Una Noches” (1942) en donde encarnaba a Sherezade bajo las órdenes de John Rawlins y el acompañamiento de Jon Hall y Sabu (habituales partenaires en el reparto de este tipo de films), “La salvaje blanca” (1943) y “Ali Baba y los cuarenta ladrones”, ambas realizadas por Arthur Lubin, “La reina de Cobra” (1944) de Robert Siodmak, “Alma zíngara” (1944) de Roy William Neill, “Sudan” (1945) de John Rawlins, o “La Atlántida” (1948) de Gregg Tallas, confirmaron su atractivo escapista para un público inmerso en un difícil período bélico y postbélico.

En los años finales de la década de los 40 y ante el declive de su popularidad en Hollywood, María intervino en varias películas rodadas en tierras europeas, todas de carácter aventurero (entre ellas “La venganza del corsario” (1951) de Primo Zeglio) y de escasa trascendencia en su filmografía.

En 1943 se casó con el actor francés Jean-Pierre Aumont, con quien tuvo una hija, la futura actriz Tina Aumont.

En 1951 falleció debido a un ataque al corazón que se produjo cuando se encontraba en el baño de su casa parisina. Tenía solamente 34 años.

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