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Otra adaptación de la famosa novela “Soy leyenda” escrita en 1956 por Richard Matheson y que ya fue llevada anteriormente a la gran pantalla bajo el título “El Último Hombre en La Tierra” en 1964 por Sindey Salkow y Urbaldo Ragona, protagonizada por Vincent Price, y que también George A. Romero uso el texto para su opera prima “La Noche de los Muertos Vivientes” en 1968.
La película se toma ciertas libertades con respecto al texto original en base a un guión de John William y Joyce H.Corrington a la hora de describir a los antagonistas de la historia que originalmente eran vampiros y que pasaron a convertirse en una especie de horrendas criaturas mutadas a consecuencia de la guerra desatada y que tampoco soportan la luz del sol.
Está muy influenciada por el movimiento “black power” que empezó a causar furor en la década de los 70, incluyendo en su reparto a dos protagonistas de color como Rosalind Cash y un joven Eric Laneuville.
La banda sonora de Ron Grainer oferta una partitura que entremezcla elementos barrocos, pop, jazz, avant garde, efectos de percusión y órganos eléctricos, todo ello con temas y melodías de corte dramático, apocalíptico y de acción que casan a la perfección creando cierta fascinación ambiental y religiosa para la época en que se filmó.
La labor de su director de origen ruso a la hora de abordar este proyecto Boris Sagal resulta más que aceptable teniendo en cuenta de que su experiencia destacó más en el medio televisivo que en el cinematográfico, lo cual hace que esta película sea su mejor trabajo más a la hora de mostrarnos las impresionantes secuencias iniciales filmadas en los fines de semana y días festivos de la cuidad de Los Angeles, manteniendo el ritmo narrativo con buen pulso durante la primera hora de metraje gracias también a la labor del director de fotografía Russell Metty. Por desgracia, no puede evitar ciertos antibajos que se van sucediendo posteriormente en su realización lo cual no le impidió que se convirtiera en un clásico del género compensando así parte de sus defectos.
En conclusión es una película muy recomendable sobre todo para concienciar a los gobiernos mundiales sobre las consecuencias que puede acarrear el uso de las armas de destrucción masiva en los núcleos de población. Rostov
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Charlton Heston
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