Contundente y más que satisfactoria entrada en los años 90 de Neil Young, que después de dejar atrás algunas fallidas incursiones en la música electrónica durante la década ochentera, nos presenta un impresionante puñado de soberbias y desnudas canciones de consistencia rockera, carentes de artificios sonoros e interpretadas con la inmediatez y pasión típicas del mejor rock por la cruda banda que le ha secundado durante tantos años en la mayoría de sus trabajos en solitario, los vibrantes Crazy Horse.
La temblorosa voz nasal de Neil se deja oir en embriagadores temazos como "Country Home", "Fuckin' up" (versionada por Pearl Jam, unos de sus más fervientes admiradores y colaboradores en el futuro "Mirror Ball"), "Over and over", "Mansion on the hill", "Days that used to be", "Love and only love" o la apabullante "Love to burn", en los que el maestro canadiense arremete con unos intensos y penetrantes solos de guitarra llenos de sentimiento, que componen esta obra maestra sin paliativos que se suma a la larga lista de ellas facturadas por el gran Neil Young a lo largo de su extensa carrera.