• Por AlohaCriticón

2001 odisea del espacio una cartel poster2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO (1968)

Director: Stanley Kubrick.

Intérpretes: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter.

En el albor de la humanidad un grupo de homínidos descubren un extraño monolito negro de ignota procedencia. En el momento en que es tocado el enorme bloque los homínidos varían su comportamiento, convirtiendo sus objetos y herramientas en armas de combate.

Uno de ellos, un hueso, es lanzado al aire, vinculando temporalmente esta acción con el año 2001 y la era espacial, en la cual el Dr. Heywood Floyd (William Sylvester) es un científico que viaja hasta una espación lunar para investigar la misteriosa aparición de un objeto, un monolito negro.

En esta película se pone de manifiesto que cuando se trascendentaliza tanto el arte sin una sustancia sólida y coherente que se abstraiga de mensajes crípticos y se maldibujan ambiciosas pero indolentes pautas metafísicas; cuando una obra de arte se realiza como mero objeto autocomplaciente y con elevadas dosis de petulancia material la reacción del espectador suele ser aceptarla como si esa confundida expresión de ideas y mensajes de ambigua exposición y explicación le sobrepasase y tuviera que admitir que la obra necesita de arduas instrucciones que puedan compactar el desbarajuste que acaba de presenciar. Este es uno de los graves errores del arte moderno, sublimar lo que no se entiende e intentar explorar de manera sesuda cualquier atisbo de jactanciosa intelectualidad.

“2001: Una odisea en el espacio” es, probablemente, el film más sobrevalorado en la historia del cine y uno de los más endebles de la espléndida filmografía de Stanley Kubrick.

Su recorrido por la evolución humana desde un empuje místico y la ínfima trascendencia del propio hombre en el devenir del universo culminan en un enorme y pretencioso desvarío psicodélico que casi echa por tierra la contemplación serena bajo excelsas composiciones de música clásica, como “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss o “El Danubio azul” de Johan Strauss, de bellas escenas que denotan el talento creativo de Kubrick en el tratamiento de la imagen.

Lo demás, es un plúmbeo ejercicio onanista de infinita pretensión, tanto en el aspecto temático (con la ayuda de Arthur C. Clarke) como en el aspecto estético, con algunos pasajes ciertamente irritantes.

Lo que resulta indudable es el esfuerzo de Kubrick para expandir el género más allá del habitual aspecto lúdico de los títulos de ciencia-ficción, su importancia como basamento visual del cine de ciencia-ficción moderno, el intenso vasallaje entre la tecnología y el hombre, y el sugestivo dominio de los tempos narrativos.

Enlaces

Stanley Kubrick

Hay ocasiones en las que el cine nos ofrece la posibilidad de vivir una experiencia única. Hay ocasiones en las que fondo y forma no son polos opuestos ni intentan imponerse una sobre la otra, sino que se fusionan y se complementan.

Hay ocasiones en las que un torrente de imágenes arrolladoras no tiene por qué esconder un vacío argumental, pues éste está lleno de metáforas y sugerencias, abstracciones indirectas que admiten infinidad de lecturas y exaltan nuestra capacidad de interpretación. Hay ocasiones en las que el minimalismo más acentuado transmite más que cualquier forma de abigarrado barroquismo. Hay ocasiones en las que la filosofía no necesita palabras para expresarse. Hay ocasiones en las que la música más oída puede convertirse en algo completamente nuevo sirviendo de soporte a algo en principio radicalmente inconexo a ella. Hay ocasiones en las que la ausencia de realidad no tiene por qué estar exenta de realismo. Hay ocasiones en las que los efectos especiales no son superados y se convierten también en algo atemporal. Hay ocasiones en las que la ambición y la pretenciosidad se agradecen por el simple hecho de que su resultado sea algo grande, único. Hay ocasiones en las que el arte destruye el espacio y el tiempo y se sumerge asombrosamente en lo inmaterial. Hay ocasiones en las que el arte es capaz de trascenderse a sí mismo, y entonces podemos decir que deja de ser arte. Ésta es una de esas pocas ocasiones.

W.

Sin duda alguna una obra clave en el género de la ciencia-ficción

sobrepasando la mera exposición de continuados efectos especiales aderezados

con marcianos y naves interestelares y adentrandose en la mas absoluta y

apasionante fantasía , esa excitante fantasía que rebosa nuestros corazones

de curiosidad , felicidad o simplemente disfrute.

Esta película es una fantasía. Un surrealista cuadro espacial que

desborda imaginación de un genio que desgraciadamente nos ha dejado y que

posiblemente se este adentrando en ese tunel de color musica y belleza que

aparece en el hermoso final de esta odisea. Y…¿quién sabe si se estara

adentrando en esa habitación estilo Luis XVI que tan cálidamente acogía a

Bowman susurrándole que no hay que tener miedo a lo desconocido , que lo

desconocido y la muerte forman parte de la propia evolución?.

“2001: Una odisea en el espacio” es la mayor aventura cinematografica jamas

creada , que penetra en nuestras retinas alejandolas de el mundo sórdido

aburrido y plenamente conocido que es el nuestro y adentrándolas en el

apasionante , excitante y misterioso universo que guarda tan celosamente

secretos que quien sabe si algun día llegaremos a descubrir . Kubrick se

propuso crear una obra maestra y lo consigió sobradamente. Aquel genio tan

lamentable en la escuela pero tan apasionante en el cine consigió un

espectaculo en el que paradójicamente su ambiguedad se convierte en el

secreto de su éxito convirtiéndose en su día en un espectáculo de masas y

objetivo de múltiples investigadores, geólogos, darwinistas, astrónomos o

simplemente cinéfilos que se algolpaban en la taquilla dispuestos a ver su

proyección en Cinerama.

Una opinión personal, ciertos toques fascistas o de como el más fuerte

puede someter al mas débil (el amanecer del hombre con el mono descubriendo

la herramienta y atacando a sus congeneres).

Logrado, espectacular y maravilloso ejercicio fílmico.

Truck

La primera vez que tuve la ocasión de ver esta película fue en un cine de Baracaldo (Vizcaya) en el año 1985 en un ciclo de películas que se proyectaron dedicado a las obra del los cineastas Stanley Kubrick y Andrei Tarkovski, y fue toda una experiencia poder ver una obra vanguardista y en mi opinión muy adelantada a su tiempo dentro de una sala oscura, en pocas palabras, disfrute de aquella experiencia y cambio radicalmente la concepción que por aquel entonces tenia sobre la ciencia-ficción.

Personalmente me pareció una película extraña, enigmática pero sumamente interesante acerca de la evolución que experimenta el hombre desde su origen prehistórico hasta que entra en contacto con la inteligencia personalizada en el oscuro monolito que lo ha estado vigilando a lo largo de todos estos años trascurridos en la era espacial y este llega a formar parte de un nuevo ser una vez trascurrido el ciclo de su vida en las memorables secuencias finales del filme.

Más allá de lo que se ha hecho dentro del género de la ciencia-ficción en el mundo del cine, de las influencias políticas y paranoias reflejadas en las anteriores películas de la década de los 50 y cuando el género no había alcanzado el reconocimiento que hoy tiene y que posteriormente inicio con ello una nueva era en el mundo del 7º Arte, esta reflejada en esta superproducción que marco un antes y un después dentro del género y en la historia del cine llegando a ser considerada una obra que ya forma parte del patrimonio de toda la humanidad según el Nacional Film Preservation en el año 1991.

Con esta película y una vez establecido definitivamente su residencia en Inglaterra Kubrick asume personalmente el control de su obra lejos del férreo control creativo, excepto el financiero de Hollywood y con un elenco de actores desconocidos por aquel entonces dentro de una producción de este calibre, creando en pocas palabras un milagro fílmico y dotándolo de una estructura narrativa mediante el uso de las poderosas e impactantes imágenes, de muy poco diálogo e insertando temas de música clásica en base a un inteligente y maduro guión del propio Kubrick en colaboración con el escritor Arthur C. Clarke para crear lo que ya es por derecho propio todo un clásico que ya es parte de la historia de cine.

Kubrick trabajó cuatro años en la producción, con millones de dólares invertidos en el guión, maquetas muy elaboradas, costosos y complicados decorados y unos artesanales pero muy desarrollados e innovadores efectos especiales que ganaron merecidamente un Oscar y que posteriormente influiría por su gran realismo y profundidad en el género con películas que se han beneficiado con todos los logros técnicos obtenidos a partir de esta película, y que aún se siguen beneficiando como el desarrollo de la infografía por ejemplo.

Por tanto es una película que ha envejecido muy bien con el paso del tiempo y que sigue siendo muy admirada por los aficionados al género que con ella sigue ganando adeptos, según la impresión que le pueda causar o la interpretación libre de la obra en si ya sea una influencia religiosa o mística, ya que 2001 es una obra abierta a cualquier tipo de interpretación o impresión que pueda causar en el espectador que la ve por primera vez.Rostov

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Stanley Kubrick

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