 | EL CÓDIGO DA VINCI (2006)
 
Dirección: Ron Howard.
Intérpretes: Tom Hanks, Audrey Tautou, Jean Reno, Paul Bettany.
Un asesinato en el museo del Louvre llevará a Robert Langdon (Tom Hanks), un célebre simbologista estadounidense, a la investigación de un misterio religioso que podría ser descifrado a través de la obra de Leonardo Da Vinci.
Para tal investigación contará con la ayuda de una criptógrafa policial francesa, nieta del fallecido, llamada Sophie Neveu (Audrey Tautou). |
Después de pasar con nula trascendencia por las estanterías de las librerías con diversos techno-thrillers, Dan Brown logró hacerse de oro con un libro de fácil y ágil lectura que mezclaba suspense, trepidante intriga de esencia religiosa, semirisibles misterios en obras artísticas y fabulaciones pseudohistóricas gratuitas, caldo de cultivo para que el ciudadano discuta sobre asuntos más que baladíes para su presente pero ciertamente funcionales y entretenidos en un afán evasivo de la rutinaria cotidianeidad y bastante lucrativas para los perspicaces trileros del mundo presuntamente oculto, con simbologías varias, fanatismos, personajes frikis, conspiraciones, tergiversaciones en torno a sabios fenecidos que desde su apostura de fiambre secular no pueden afirmar o negar ná de ná, sociedades secretas, morbo acnéico, mensajes crípticos, teología de baratillo o maquinaciones de todo tipo y condición…Vamos, la de Dios.
Convertida en un best-seller mundial, la novela no deja de ser un válido esparcimiento ligero sobre claves detectivescas histórico-religiosas ya manifestadas en otros libros menos promocionados y desarrolladas de manera astuta a través de un espíritu crítico-revisionista en cuanto a los temas e instituciones abordados con situaciones, personajes y diálogos conceptuados casi como si de una intriga cinematográfica o telefilmesca se tratase. |  |
Con las premisas de su éxito como volumen de biblioteca es lógico que las aventuras de Robert Langdon y Sophie Neveu se trasladasen de forma hollywoodiense a la pantalla con todo lujo de medios, un director de corte comercial- artesanal que no maneje la cámara del todo mal y un reparto lleno de rostros conocidos que lo único que provoca es desvirtuar con su presencia estelar la personalidad propia de los conocidos personajes literarios, por no hablar de algún inexplicable trastoque estético.
 | Al margen de tal trastoque y algunas modificaciones el guión de Akiva Goldsman, colaborador habitual de Ron Howard, se intenta mostrar fidedigno al relato de Brown e incluso los personajes están dotados de mayor dimensión.
No obstante el conjunto es despojado de su esencia de gustosa literatura-chicle (ñam, ñam, uummmmmmmmmmmmmm, tschzup, ummmmmm) para convertir la historia en una interminable sucesión de cháchara que intenta mal acomodar sus controversias a la asepsia y la mansedumbre (propia de Howard) más inofensiva, sin resultar ni mordaz ni suficientemente lúdica, tomándose sus hacedores demasiado en serio una raíz inverosímil que habría que tratar de forma más naif, más irónica, menos solemne. |
Las apariciones de Ian McKellen son de lo mejor de un film dócil, más que aburrido, sin suspense de entidad, de poca chicha, con pretensiones de épica embrollada (apuntes de intriga, melodrama, misticismo…) y un sentido narrativo y visual (algo que Ron ha demostrado dominar dentro de su natural blandenguería) que no termina de adecuarse a la atmósfera requerida.
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Ron Howard
Tom Hanks
Audrey Tautou
Paul Bettany
Jean Reno
Ian McKellen

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Al margen de los óptimos resultados de taquilla que se esperan la película de Ron Howard es uno de los grandes fiascos del año 2006 a nivel cinematográfico, ya que uno de los títulos más esperados de los últimos años se revela también como uno de los más decepcionantes.
No he leído la novela de Dan Brown por lo que mi crítica se centra exclusivamente en el film sin entrar a valorar si la adaptación resulta o no convincente. |
En mi opinión el conjunto carece de pies ni cabeza y todo se basa en meras suposiciones. La trama no hay por donde cogerla y resulta poco creíble la forma de llegar a las conclusiones con las pistas aparecidas. Vamos, que Sherlock Holmes se convierte en un simple aficionado si lo comparamos con el personaje de Tom Hanks.
Aunque los primeros del film permiten albergar ciertas esperanzas de ver algo entretenido y misterioso, en seguida todo se torna en un tostón de los que hacen época. El aburrimiento se instala ante la frialdad de las imágenes y el desinterés comienza a hacer mella ante una historia liosa que termina por importar bien poco, eso por no hablar de los giros más que ridículos.
El suspense es inexistente y las interpretaciones resulta muy mediocres, en especial un inexpresivo Tom Hanks y un horroroso Alfred Molina. Paul Bettany es quizás el único que se salva de la quema con su interpretación del monje Silas, el único personaje que de verdad me ha parecido interesante.
El ritmo de la cinta es cansino y agotador, provocando que la duración del metraje se antoje excesiva.
En definitiva, una pelicula fallida que naufraga en casi todos sus aspectos y que solamente logra resultar convincente en muy escasos momentos. Agustín Aparicio
 
Considero una de las cosas más decepcionantes en este mundo la mala
adaptación cinematográfica de una novela que llamó especialmente tu
atención.
Son muchas las ocasiones en que puede decirse "me gustó más el
libro", y es esta una de ellas. Incluyéndome a mí, no he oído otra cosa de
"El Código Da Vinci", el esperado film de Ron Howard. |  |
Dejando aparte todo tipo de planteamientos religiosos o históricos que el
libro sugiere (principal motivo de su éxito, puesto que es evidente que la
polémica trae siempre consigo una inminente atención por los que estén de
acuerdo o no), se hace imposible negar la tensión que Dan Brown es capaz de
mantener a lo largo de todo el relato, y es precisamente este imprescindible
punto el que la película del director de "Una mente maravillosa" pierde. Y
¿qué nos queda?
Bien sabido es, para los que han leído el libro, que son dos tardecitas las
que te pasas leyéndotelo, comiéndote las uñas y sin poder de manera alguna
dejarlo aparcado durante mucho tiempo. En contraposición, la película es
algo así como... ¿interminable? Tiene un planteamiento, un guión, una
narración tan simples que se hace absolutamente superficial. Cada vez que da
un giro o se descubre algo en especial, se produce de forma vomitiva, tan
escupida y sin emoción alguna que te deja como si nada (¿a alguien le afectó
de alguna manera ver a Robert Langdon (Tom Hanks) quitando la tapita del
cofre misterioso cuando están en el avión? Sin embargo, en la novela de
Brown cosas así pueden provocarte ligeros espasmos). Y si ya tocamos el tema
de los personajes, no hace mucha falta decir que, a excepción de uno o dos
contaditos, están tan mal definidos que llegan a provocar aversión. ¡Por
Dios! (nunca mejor dicho), ¿no se pretendía darles más humanidad?
Porque muy decepcionada me dejaron las interpretaciones de los dos
protagonistas: mi tan adorado Tom Hanks, que suele rezumar expresividad y
que era todo lo que le faltaba a su Robert Langdon, y Audrey Tautou, la
dulce y enigmática Amélie, perdiendo como Sophie Neveu todo su encanto.
¿Sería ese acento doblado de francés exagerado? De ninguna manera. Y, ya que
estamos, abucheos para Alfred Molina como Aringarosa. Actores de renombre
que daban verdadera pena. Puede que lo que más me sorprendiera fuera la
buena caracterización que consigue el (muy) británico Paul Bettany del monje
albino Silas; bastante interesante a mi parecer. E imposible no nombrar a
Sir Ian McKellen como uno de los pocos aspectos salvables.
Conclusión: película que, dentro de unos años, a pesar de su reparto repleto
de nombres tan aclamados (sin tener en cuenta sus interpretaciones, por
supuesto), será posiblemente pasada por televisión un sábado a las tres de
la tarde en antena 3.
Lo mejor: Paul Bettany como Silas y el siempre magnífico Ian McKellen.
Lo peor: la pérdida del ritmo trepidante de la novela, de la que es, para
colmo, un puñetero cromo. Y ese inexpresivo Tom Hanks...
Laura Sánchez
La historia se funde en un asombroso misterio desde la primera escena hasta la última.
La búsqueda de Shopie Neveu y Robert Langdon hacia la verdad no deja de ser interesante en ningún momento, ya que siempre ocurre alguna sorpresa a mendida que van sacando pistas de por aquí y por allá.
Los actores me parecieron bastante buenos, ya que pienso que cada uno supo darle su punto a el personaje.
Debo señalar la magnifica actuación de Ian McKellen y del magnifico Paul Bettany, que con su papel del monje Silas nos muestra una de sus mejores actuaciones.
Yo me imagino que esta película (por muy exitosa que sea) pasará dentro de unos años a ser recordada nada más por sus seguidores más fieles, el resto, ni se acordarán de su existencia, abnoser que la adquieran en DVD y la vean una vez a la semana mínimo.
Al igual que creo que la venta de dicho DVD de El código Da Vinci no será muy vendido porque esta es una de esas películas que con una vez que las veas ya no tienen intriga a la segunda vez.
Por eso supongo que se pueden contar con los dedos de una mano las personas que repiten ir a verla, pero tampoco creo que haya que perdersela.
Mara Shuk
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