• Por Antonio Méndez

Crítica

Después de grabar varias obras memorables en los 70 con los Wings (en especial los imprescindibles “Ram” y “Band on the Run”), la carrera de Paul McCartney en solitario ha sido de notoria irregularidad a partir del fin de la década mentada, con discos que ni chicha ni limoná hasta la aparición de esa delicia llamada “Flaming Pie”, que recuperaba ciertos ecos Beatles en su escritura y ejecución (no en vano colaboró George Martin en la producción).

Posteriormente entregó varios homenajes a su pasión rockanrolera, editó un disco suficientemente meritorio grabado junto a Nigel Godrich, y ahora retorna a la carencia trascendental de chicha y limoná con este disco de evocaciones y recuerdos.

Desde su óptica ya sexagenaria, Paul rememora andanzas escolares, correrías de infancia, se pone melancólico con veranos de cielo azul, con luces sin lluvia, evoca la presencia de Linda Eastman, le agradece la compañía a su ex Heather Mills en momentos de decaímiento anímico, trata el presuroso paso del tiempo, resta trascendencia a la muerte como paso a un estado mejor.

“Memory Almost Full” termina con “Nod Your Head”, tema que exhibe que Paul todavía sabe escribir canciones de elevada intensidad rock con ecos de su “Helker Skelter”, arañantes y abrasivas líneas de guitarras, aguerrida vocalidad, y un tono épico casi a lo Led Zeppelin. Es una pena que todo el disco no tuviese la orientación rock de esta última canción.

Al margen de “Nod Your Head”, el álbum contiene agradables canciones sin demasida permanencia temporal, como “Dance Tonight”, tema con contagiosa mandolina y pegajosa melodía que se incrusta en el cerebro por su concepto reiterativo y su mensaje feliz de baile nocturno comunal; o “Ever Present Past”, animoso pop-rock en donde aborda el transcurso del tiempo y se realizan remembrazas de niñez con un gran trabajo en un bajo de esencias funk, un puente meritorio, y un pegadizo juego fonético en el estribillo. Es otro de los momentos más afortunados del álbum.

“See Your Sunshine” es un cálido soft-pop ochentero con vocoder y estampas hippiescas de mujeres con flores en el pelo. Parece que de un momento a otro va a saltar Michael Jackson haciendo dúo al estilo “Say, Say, Say”.

“Only Mama Knows” principia con una intro de dramáticos violines para posteriormente desarrollarse con potencia en una especie de power-hard-pop que podría interpretar Cheap Trick.

Otros cortes del disco son “You Tell Me”, pieza acústica y orquestal, melancólica y con evocación veraniega, tiene un tono crespuscular nostálgico; “Mr. Bellamy”, en donde muestra su lado más teatral, art-pop, con voz gravosa en este contacto con la muerte, y una coda cuasi dream-pop; “Gratitude”, con retazos gospel y soul, ofrece gratitud a Heather Miller por compartir su vida en momentos de soledad y recuerdos trágicos; o “End Of The End”, en donde se muestra sereno ante la llegada de la muerte con la esperanza en un salto a un lugar mejor, sea el descanso o el tránsito.

El álbum gana enteros con cada escucha, saliendo a la superficie puntualmente algunos destellos melódicos de su maestría en este aspecto, y apreciándose mimo ornamental y atmosférico en los ambiciosos arreglos, poseyendo en conjunto el disco apuntes interesantes y una lírica sencilla pero compacta en su concepto evocativo, pero por lo general las melodías y arreglos pop-rock no trascienden a pesar su clave nostálgica y sus ínfulas art-pop.

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