• Por Antonio Méndez

Después de sorprender positivamente hace algunos años con aquel gran y subestimado disco titulado “Flaming Pie”, su último LP de la valía (hasta la fecha) que se le supone a Paul McCartney, y grabar varios trabajos que ponían de manifiesto su tributo al rock’n’roll, (no hay que olvidar que, al contrario de lo que piensa la masa –generalmente amorfa- gran parte de los temás más cañeros de los Beatles, como “Get Back”, “Helter Skelter”, “Back in the USA”, el reprise de “Sgt. Pepper’s”…, fueron obra de Macca, un adorador de Little Richard), el músico de Liverpool colaboró con el productor de Radiohead, Niger Godrich, para grabar este “Chaos and Creation in the Backyard” (2005), LP con una portada que rememora a un joven McCartney en una foto realizada en su día por Mike McCartney, su hermano y también músico, más conocido en los 60 como Mike McGear.

La obsesión en las atmósferas de Godrich junto al talento para la melodía de Paul, que demuestra su amplia capacidad como instrumentista (toca tropecientos instrumentos, entre ellos el bajo, la guitarra, el cello, el moog, el hammond, el piano, la batería, las maracas…vamos, todo lo que se le ponga por delante), podría y tendría que ofrecer mejores canciones y momentos que los obtenidos en un álbum demasiado mortecino en tempos y demasiado lineal en ambientes. ¿Dónde está el Macca, en combinación con sus magistrales piezas lentas, de “Helter Skelter”, de “Magical Mystery Tour” o de “Jet”?.

No obstante estamos hablando de un fuera de serie para la melodía que no puede dejar un disco sin regalarnos algunas gemas, como “Jenny Wren”, preciosa tonada folk que podría sonar en el blanco de los Beatles y que incluye el extraño sonido de un duduk, instrumento de viento tocado por Pedro Eustache.

Otras canciones satisfactorias del LP son “English Tea”, pieza de simpática letra con arreglos de violines, semblantes barrocos, dejes de “When I’m Sixty-Four”, un desarrollo melódico magistral (sublime la entrada del “miles of miles of english garden, stretching past the willow tree…); “Too Much Rain”, canción de trazo melancólico y narrativa de afecto hacia el abatido o abatida que se quejan de su mala fortuna existencial; “Promise To You Girl”, uno de los pasajes más avivados que recuerda a algunos pasajes vocales, estupendas armonías, de los Fab Four; “Fine Line”, con una buen empleo del ritmo del piano a lo “Lady Madonna”, ecos de su mejor disco en solitario, el magistral “Band on the Run”, y una coda con arreglos de cuerda y voces a lo Jeff Lynne; y “Riding to Vanity Fair” posee una labor de atmósfera muy sugerente mientras desarrolla un pausado tempo hipnótico que parece ser que Macca quería grabar más acelerado.

Otros cortes, incluido una especie de elegante bolero titulado “Certain Softness”, muestran simplemente una artesanía pop (no la genialidad del más clásico Paul McCartney) cerrándose el disco, inferior, hablando de sus entregas más recientes, al altamente recomendable “Flaming Pie”, con un traspiés, ya que “Anyway” suena demasiado al “People Get Ready” de los Impressions. Solo falta que a su edad un músico y compositor con el talento de Macca acabe en cuitas legales con Curtis Mayfield.

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