• Por Antonio Méndez

Crítica

Tras una escucha superficial del subestimado album debut en solitario de Paul McCartney, el poso que queda es de un disco apresurado, prescindible, repleto de temas de escasa trascendencia, instrumentales poco memorables, piezas que parecen canciones sin terminar. Craso error, ya que casi todos los cortes de este disco resultan satisfactorios, en menor o mayor medida, conformando un trabajo fantástico sólo superado en su carrera por “Ram” y “Band On The Run”.

“McCartney” es un album notable y nada pretencioso, un pequeño gran antojo de Paul (produce y toca todos los instrumentos), quien continúa por esta época anclado en las pautas de LPs de los Beatles como “Let It Be” o el “White Album”, con un sonido básico muy sobrio, descansado en su incomparable talento para la creación melódica.

“The Lovely Linda” es una exigua cancioncilla de letra baladí dedica a su esposa, que colabora a lo largo del LP en armonías y coros. Sin ser nada del otro mundo, tampoco llega a molestar, aunque sea de lo más flojo del disco.

Mejor es “That Would Be Something”, de base blues, cuenta con un pegadizo riff y una interpretación a lo Elvis, que termina siendo fascinante por la edificación en base a la iteración lírica y sónica, ya que en vez de provocar hastío, consigue crear un inusual sentido hipnótico en base a los pocos ingredientes empleados.

“Valentine Day” es un instrumental muy espontáneo, en el que Macca demuestra su gran talento como músico, logrando una atmósfera muy sugerente con su trabajo en la guitarra, al igual que en “Momma Miss America”, otro absorbente instrumental, un rítmico pasaje con énfasis en el bajo, batería y piano, sin olvidar un solo de nuevo con fundamento blues.

paul-mccartney-foto-barbaEn “Every Night” o “Man We Was Lonely”, ambas con bonitas armonías; y el instrumental de reminiscencias mexicanas “Hot As Sun/Glasses”, demuestra por qué es el gran rey de la melodía, por qué hace lo complicado sencillo y lo trivial valioso.

“Junk” es una bellísima, maravillosa canción de tono melancólico, expandida de manera instrumental en “Singalong Junk”, una pieza estremecedora para almas demasiado sensibles.

Si queremos al Paul más rockero, no tenemos más que pinchar “Oo You”, magistral tema que recupera la esencia y concepto del disco “Let It Be”. “Teddy Boy” no desentonaría en el doble blanco de los Fab Four (aunque fue realizado para el “Let It Be”), de nuevo construyendo una melodía intachable, con dulce vocalidad y con Linda aportando sugestivos coros y armonías.

¿Qué se puede decir de “Maybe I’m Amazed”?. Es uno de los mejores temas que ha escrito Paul McCartney en su carrera, tanto en solitario, con los Wings o los Beatles. Emocionante, grandioso himno que es continuado por “Kreen-Aroke”, la pieza menos conseguida del album, aunque no desdeñable, de carácter experimental, jadeos sudorosos y lucimiento en las baquetas para su genial hacedor.

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