|
Si a la ardua tarea de crear situaciones humorísticas en un género cinematográfico tan díficil como la comedia se le añade su carácter teatral la dificultad se multiplica. Tales obstáculos resultan salvados por Peter Bogdanovich en “¡Qué ruina de función!”, una película que acumula en su metraje mucho más porcentaje de carcajadas que las que puedan provocar otras juntas.
Para ello su talento en el concepto narrativo es evidente, basta con ver los ángulos desde nos sitúa, permitiéndonos observar qué les ocurre a los personajes "en escena" sin perder el ojo a los movimientos
de los demás (que son constantes), con lo cual, se entiende perfectamente la
situación y se potencia su cómico efecto. Además logra un
montaje agilísimo gracias al cual, cada una de las tres partes que componen
el film (que giran en torno a lo mismo) es nueva respecto a la anterior y no
pierde la gracia, al contrario, ésta va in crescendo.
Los actores cumplen notablemente en sus papeles sin pisarse unos a otros,
algo que requería una historia donde no hay ni protagonistas ni secundarios, sino un conglomerado de artistas ubicados en una historia que refleja muy bien las tensiones e imprevistos que se
producen en el mundo del teatro, aunque las mismas se muestren exageradas y algo
distorsionadas en favor de la hilaridad. |  |
Con todo ello, queda armada una obra de estructura y apariencia sencilla,
pero que requería un enorme trabajo para funcionar, configurando
una película perfecta para alegrarle el día a cualquiera que lo necesite (o no).
Wishi
Enlaces
Michael Caine
Christopher Reeve
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|