• Por Antonio Méndez

silencio desde el mal movie poster review dead silence
Dirección: James Wan.
Intérpretes: Ryan Kwanten, Donnie Wahlberg, Amber Valletta, Judith Roberts.

Con guión de Leigh Whannell (“Saw”, “Insidious”).

Un pueblo llamado Ravens Fair parece perseguido por la maldición de Mary Shaw (Judith Roberts), ventrílocua a la que mataron, cortaron la lengua, y enterraron con sus muñecos después de haber sido acusada de asesinar a un niño. Tras su fallecimiento y cada vez que alguno de sus muñecos aparece, un habitante del lugar aparece muerto y con la lengua arrancada.

silencio-desde-el-mal-foto-criticaLa inversión de las particularidades de un objeto de apariencia inofensiva en un ser maligno es un fundamento bastante empleado en películas del género del terror, véase como ejemplos la serie de “Chucky” o “Puppet Masters”. En este “Silencio desde el mal” de James Wan (el director del primer “Saw”) es un muñeco de ventrílocuo el que toma vida para dar la paliza con intenciones vengativas.

La película, de ambientación mayoritariamente nocturna (y en ocasiones lluviosa para dar más empaque turbio al asunto), es tan aburrida como ridícula, logrando rara vez provocar sustos (mucho menos terror) con situaciones de escasa imaginación y personajes sin calado.

Basa sus consecuencias paranormales-criminales en una leyenda local (el flashback que cuenta el origen de tal leyenda es de lo más salvable del film), en la citada venganza de origen fantasmal, y en una maldición familiar que arrastra al personaje protagonista de la trama al retorno a sus orígenes, y al enfrentamiento en plan investigador amateur con la condenación que pesa sobre su persona.

El giro final, tras una serie de pesquisas en un pueblo yermo con algún guiño a “Saw” y un guión veleidoso, otorga un enorme peso a un personaje de “hola y adiós” que había pasado sin pena ni gloria por todo el metraje del film.

El protagonista Ryan Kwanten, como sospechoso e indagador del pastel espectral, tiene que soportar la presencia del muñeco de ojos movibles y pajarita (qué bonito sería ver a Macario o a Monchito en ese “papel”), Joan Heney como timorata tarada-profeta del mal ofrece una interpretación poco creíble, y Donnie Wahlberg (el hermano de Mark) deambula de un lado para otro afeitándose e intentando ser gracioso (entorpece más que nada) en plan escéptico.

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Amber Valletta