• Por AlohaCriticón

saw cartel poster
Dirección: James Wan.
Intérpretes: Cary Elwes, Leigh Whannell, Danny Glover, Ken Leung.


Dos hombres se encuentran encerrados y encadenados en un apestoso baño con las luces apagadas. Al encenderse las luces se aprecia que además de esas dos personas hay un tercer hombre muerto de un tiro en la cabeza con una pistola en la mano y una cinta de video en la otra. Ahí es donde comienza el juego planeado por un misterioso psicopata que consiste en que uno de ellos mate al otro antes de una hora determinada si no quiere ver morir a su familia.

“Saw” es una de esas películas que transcurren en tiempo real (con idas y vueltas al pasado para fundamentar gran parte de la historia) lo cual le dan al conjunto mas suspense e interés. Es una auténtica película de miedo, con una trama original, lo que la hace mas atrapante, manteniendo al espectador al borde del abismo minuto a minuto. Sorprendente e impredecible, “Saw” logra mantener en todo momento una tensión difícil de lograr, y en muchas ocasiones consigue asustar realmente al público.

Es un film con un asesino en serie que nos recuerda a “Seven”. La diferencia es que en esta película el “asesino” no mata a sangre fría, sino que hace que sus víctimas terminen asesinándose por sus propios medios.

El aspecto interpretativo no resulta demasiado destacado. Por momentos las actuaciones son creíbles pero en otros se tornan demasiado abastractas. Wan maneja el film de manera, impactando con cada toma y con cada momento clave de la historia.

En lo que respecta al final, sin palabras, espectacular y, sobre todo, tan impredecible como sorprendente, ya que la verdad de la historia se da a conocer minutos antes del final.

Un desenlace “abierto” si se quiere, pero que concluye con la trama de una manera tan especial que hace de esta película un producto inverosímil, impecable y sumamente asombroso. Realmente hacia mucho que no se veía una producción de esta calidad y, sin duda alguna, debe ser considerado una “joyita” del cine de los últimos años.

Yair Campos


¿Qué estarías dispuesto hacer por salvar tu vida?, “Saw” es una de las últimas cintas de suspense que se han presentado en el mundo del cine, una propuesta aceptable tras las ausencias de originalidad que se han dado en el cine de thriller en los últimos años al ver a directores tomar como referencia ciertas ideas de filmes como “El silencio de los corderos” y actualmente de “Seven” (por mencionar algunos de los más famosos).

En “Saw” desarrollan una idea original, poniendo en escena a un psicópata que consigue que sus víctimas se maten ellas mismas, aunque el asesino no es precisamente una persona que se dedica a arruinar las vidas ajenas, por el contrario, lo que quiere es preservar la vida. Algo confuso, este sujeto tiene ideas de loable procedencia al querer dar una lección a sus víctimas, pues sólo acecha a personas que han atentado a su vida, ya sea con drogas, fingiendo enfermedad o cortándose las venas, de cualquier manera todo se reduce al atentado de la vida misma.

Par aclarar la categoría de este filme es necesario decir que no es precisamente de terror, pues no contiene el típico sobresalto que se emana de los títulos artificiales que pretenden asustar a su audiencia, en este caso es un título que logra atrapar la atención del espectador de forma muy bien planteada, pues expresa situaciones en las cuales predomina la duda y la incertidumbre, secundado por ciertos secretos que logran cuajar la atmósfera psicodélica, sin embargo aunque la idea se va desarrollando de manera formidable en un comienzo, después empieza a deslizarse entre lo incongruente.

De antemano yo catalogaría a este filme como un examen en el cual el espectador puede hacerle del detective, pues todas las respuestas se plantean frente a sus ojos, se manifiestan con fugacidad pero son fáciles de percatarse, además de que la película logra enfocarse en la mente de la víctima, pues no transcurre en la trama de un grupo de detectives que se afana en encontrar al asesino, por el contrario, podemos detectar un sentido de antihéroe que se va manifestado de manera concreta, logrando que el espectador sea lo suficientemente inteligente para poder encontrar las respuestas.

Sin embargo el análisis de las situaciones presentadas en el filme puede llevar grandes incongruencias, pues el director y guionista se preocuparon por un aspecto satisfactorio en la parte superficial, pues todo visto desde una óptica fácil se postra de una manera demasiado congruente, todo párese estar en su lugar después de su giro final, pero si la óptica se adentra más allá de la superficialidad y se concretiza al análisis de la mentalidad del psicópata así como la de las víctimas y las situaciones, entonces se podrá percatar de distintas arbitrariedades e incongruencias que agobian a la historia.

Es lo que logra arruinar al filme en esencia, pues su idea del psicópata que es profeta de la vida, es un a idea excelsa en su neto, pues como dice el director James Wan -las intenciones del psicópata son buenas, pero sus métodos no-, de cualquier manera también podemos apreciar la empatía, o mejor dicho la duda a la introspectiva, ¿Qué haría yo en esa situación?, ¿sería capaz de matar a mi mejor amigo, compañero o a un desconocido?, el filme logra despertar ciertas dudas en la mente del espectador, sobre todo hay que aclarar que corresponde a la mentalidad de cada persona, pues habrán personas que no se pregunten esto pues ya tiene la respuesta o simplemente no les preocupa, lo mismo es según al análisis de la película, si el espectador queda conforme con las características superficiales o si se adentra más allá de lo visible.

A pesar de que sus pretensiones son muy buenas pues podemos catalogar este filme, como un filme con moraleja, dicha moraleja no impacta al espectador como debería, pues no se concreta, podemos mencionar que el guión escrito por el guionista y actor Leigh Whannell es muy plausible, pero no concreta sus ambiciones, esbozando más no delineando su idea.

Claro que no quisiera terminar esta crítica sin mencionar al reparto, el cual está bien armado a excepción del actor Danny Glover, no me refiero a que su actuación sea mala, sino a que no es algo lo que le hallamos apreciado con anterioridad, pues en esta ocasión lo vemos en un repertorio que no le conocíamos y precisamente no es muy favorable para su imagen, pero de cualquier manera su actuación es buena, pues es una demostración de su talento.

Para finalizar me remitiré a decir que las cosas siguen igual, el cine estadounidense emana excelentes ideas que son mal adaptadas y van perdiendo credibilidad, cuando Hollywood logre erradicar este error, entonces será cuando se evoque un sentir y pensar más profundo.

Lucio Avila

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