• Por Antonio Méndez

Crítica

Primer disco en solitario del miembro del muy aprovechable dúo blues-rock y garage-rock The Black Keys.

En este primer álbum como solista Dan Auerbach retiene sus raíces blues, ofreciendo también trazos soul, funk, folk, rock y gospel en piezas con sonidos tanto acústicos como eléctricos, por lo general tempos lentos de tono quejoso.

Las influencias en este trabajo van de los maestros negros del blues de Chicago a Led Zeppelin, Cream, Hendrix, Otis Redding o James Brown.

En “Troube Weighs a Ton”, balada acústica blues-folk a lo Leadbelly con rasgos también gospel, anima a tener fe y esperanza ante los problemas diarios.

El tema cuenta con armonías vocales de James Quine y empieza de forma bastante tranquila y emocional el álbum.

dan-auerbach-fotoLas guitarras eléctricas, un órgano y un fuzz bass suenan en la sinuosa pieza “I Want Some More”, una versión de Wayne Carson Thompson, el autor original de “Always On My Mind” (entre otras) que es ejecutado con corrección como blues-rock a lo Led Zeppelin con trazas de Hendrix.

Dan aporta cierta sensualidad en el tono y se muestra entusiasmada con su amante, todo lo que tiene le gusta e incluso quiere mas. Qué codicioso…

“Heartbroken, In Disrepair” es uno de los mejores temas del álbum. Trémula guitarra, armonías vocales, hipnótico riff. Quieren buscar la luz, le pide perdón a Dios… Es una notable canción de blues-rock psicodélico que no quedaría mal en un bonus track de la Jimi Hendrix Experience o en un álbum de Cream, Iron Butterfly o Vanilla Fudge.

En la balada “Whispered Words” Auerbach interpreta emocionalmente una quejosa y memorativa canción soul-funk que podría firmarla el mismísimo James Brown, mientras que Otis Redding podría bendecir “Real Desire”, balada soul-gospel con sutil sonido fuzz.

“When The Night Comes”, con una letra que sublima el sueño y la noche como olvido de los problemas, tiene una bonita melodía, una guitarra acústica folk abarrocada, sintetizadores que imitan cuerdas y una ejecución vocal que mezcla a Van Morrison con Ben E. King. Demasiado derivativo.

En “Mean Moonson”, ruptura con triángulo amoroso, suena una curiosa mezcla reggae con R&B a lo Bo Diddley, mientras que el soul-funk regresa con “The Prowl”, tema con riff blues-rock de leve distorsión y percusión prominente en un texto de obsesión por una mujer en tonos oscuros. No está mal este “The Prowl”.

“Keep It Hid”, la canción que titula el álbum, es un blues-rock agarajeado tipo Black Keys-White Stripes que no termina de excitar a pesar de un buen solo guitarrero.

El medio tiempo “My Last Mistake” es un mejunje que combina con un enfoque demasiado FM a la Creedence con los Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd.

El gospel-blues con banjo suenan en la intrascendente “When I Left The Room”. El texto de un callejero con rasgos psicóticos de “Streetwalkin’” se adorna con un riff a lo Jimmy Page y pasajes guitarreros wah wah hendrixianos, y “Goin’ Home” es un tema tópico de nostalgia hogareña con melancolía del errante. A pesar de la rutina lírica no carece de valor melódico en su base country-folk.

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