• Por Antonio Méndez

darkside-spiral-album-discosCrítica

Darkside, el dúo de Nueva York formado por Dave Harrington y Nicolas Jaar, logró con su disco debut, “Psychic” (2013), llamar la atención de la crítica de su país gracias a una atmosférica mezcla entre electrónica, psicodélica, house, folk, prog-rock y ambient.

Ocho años han tardado en prorrogar aquel álbum con “Spiral”, otro trabajo en donde lo más importante es la textura atmosférica, etérea, con pretensiones hipnóticas, modos letárgicos, tranquilos, ambiente espacial.

Se abre el disco con “Narrow Road”.
Son seis minutos de pieza lenta con Jaar en plan canto gregoriano con voz fantasmagórica, punteos blues de slide sobre su esencia ambient, percusión de marcha en ocasiones robótica, en otra étnica, gong…
La única vida en carreteras estrechas. Un hombre con su propio cielo, su mar.




darkside-spiral-critica-review-2021“The Limit” es elegante en un medio tiempo funk con psicoelectrónica e interpretación vocal en falsete… me giro, no puedo ver el suelo…
A lo Daft Punk.
Corrientes sin dirección. Todo cerca del vacío.
Saben crear atmósferas.

En “The Question Is To See It All” inician la canción con una guitarra acústica.
Progresa la pieza con un art rock con cánticos casi religiosos acompañando un pesado ambiente de prisión con sonido de cadenas, suavizada su cacofonía con un buen tramo folk y un final con grato uso de los teclados.

“Lawmaker” tiene una interesante narrativa.
La gente está reunida esperando por una oración. Un hombre abre la puerta. Quiere decir algo. Bata de médico pero anillo de legislador.
Quizá una alegoría de la explotación de la “ciencia” como excusa para el totalitarismo político.
El progreso de la pieza, con campanas, con gong, tiene huellas funk, krautrock, psicodélicas, ambient…
Envolvente.
Es uno de los mejores momentos del disco.



En “I’m The Echo”, Jaar, en falsete y tono soñoliento, afirma que prefiere caminar con miedo que hablar y rendirse.
Silencio. Eco en la habitación. Sermones. Soles ardiendo.
No está mal la imaginería.
Instrumentalmente, en desarrollo lento (como todo el disco), convive el raga con el blues ácido y el dream pop.

“Spiral”, la canción que titula el álbum, emplea campanas, trompetas, un trombón, para configurar un atmosférico folk lisérgico.
La voz grave contrasta con la expresión habitual del LP.


“Liberty Bell” tiene el riff más pegadizo del disco.
Es un medio tiempo que cruza el folk, el spaghetti western y la psicodelia.
El outro, aflamencado, recuerda a los Love de Arthur Lee.

Más de ocho minutos dura el casi instrumental “Inside Is Out There”, space rock/krautrock con voces en plan Tibet.
Demasiado repetitivo.

Termina el álbum con “Only Young”, balada con falsete, piano eléctrico, pedal steel y un cuidadoso trabajo en los arreglos vocales e instrumentales a los que no le harían asco los proyectos sunshine pop 60s de Curt Boettcher.
Un ensueño agridulce de notable nivel.

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