• Por Javier Platas

Crítica

Segundo disco del sensacional grupo de los hermanos Allman, nombre básico de la música americana de los años 70 que ofrecía una palpitante comunión entre el blues, el jazz, el country y el rock transmitida por excelentes músicos, entre los que sobresalía la maestría guitarrera de Duane Allman.

Aunque lo suyo era el directo, sus discos en estudio eran grandiosos e “Idlewild South” puede considerarse su mejor trabajo.

Producido porTom Dowd, responsable de discos de Eric Clapton, Dr. John, Lynyrd Skynyrd, Aretha Franklin, Rod Stewart, Dusty Springfield, Black Oak Arkansas, e ingeniero para gente de estilos tan diversos como Cream, John Coltrane, The Modern Jazz Quartet, Young Rascals o Ray Charles, en el álbum encontramos referencias sónicas a bandas como Cream, Rolling Stones o Jimi Hendrix Experience transpiradas por el virtuosismo de sus componentes.

La base jazzística la encontramos principalmente en los temas compuestos por Dickey Betts, dos magníficas piezas como “In Memory Of Elizabeth Reed” y “Revival” (con sensacionales coros estilo gospel); y el blues-rock en las escritas por el teclista y cantante Gregg Allman, de enorme talento compositivo y lacerada capacidad vocal que nos regala auténticas joyas como la briosa “Don’t Keep Me Wonderin'”, la preciosa balada “Please Call Home”, la gloriosa “Midnight Rider”, que contiene un letárgico riff acústico, o la última canción del disco titulada “Leave My Blues At Home”, admirable sincronización de grandes instrumentistas.

La asombrosa versión del “Hoochie Coochie Man” de Willie Dixon confirma la grandeza de esta banda y redondea una obra maestra.

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