• Por AlohaCriticón

Los Honeybus fueron uno de esos exquisitos grupos británico de los 60 que merecieron mucho más fortuna que la tuvieron en su tiempo.

Su legado, gracias a dos excelentes escritores de canciones como Pete Dello y Ray Cane, es una maravillosa colección de piezas de magnífico baroque’n’roll, pop barroco y psicodélico con estupendas melodías, arreglos refinados y fenomenales armonías vocales con influencias de los Beatles, Kinks o Lovin’ Spoonful, y similitudes con los Left Banke de Michael Brown o los Merry-Go-Round de Emitt Rhodes.

El grupo, aunque el concepto de exquisitez y delicadeza no varió en demasía, tuvo dos etapas. La primera marcada por el liderazgo de Pete Dello antes de que a este le entrase el canguelo de la fama y la presión de la popularidad y decidiese dejar a sus compañeros tras el éxito de la magnífica “I can’t let Maggie go”, y la segunda, con Ray Cane al frente demostrando que no solamente Dello sabía escribir canciones de gran nivel.

Pocos grupos pueden ofrecer temas de tanta calidad y categoría con clase, distinción y sabiduría melódica por los cuatro costados, barroquismo hechizante y un sentido frágil y lujoso de la concepción pop.

Esa sensibilidad y preciosismo pop, inocencia sin pretensiones en busca de belleza, para construir canciones más allá de la escoria más comercial o de la grandilocuencia esnob-chocarrera es muy rara de encontrar.

En este recopilatorio de más de cincuenta temas (con tanta canción se echa de menos la vivaz y cabaretera “Baroque’n’roll Star”, que sí se puede disfrutar en “Old Masters, Hidden Treasures”) nos podemos regodear con píldoras lisérgicas y barrocas de expresión etérea, tempos pausados llenos de elegancia y sofisticación, con voces magníficas y melodías atemporales de tono agridulce que permanecerán para siempre en el melómano con cierto gusto, estilo y criterio personal.

Es que cortes escritos por Dello como “(Do I Still) Figure in your life”, versionada por Joe Cocker, el clásico “I can’t let Maggie go”, perfección, perfección, perfección pop absoluta con un oboe inolvidable, la más rockera “Tender are the ashes”, cara b de la anterior con maracas y solo de guitarra incluido, o la balada acústica “Hear me only”, con un sentido estribillo y dulces armonías vocales, son auténticos monumentos a la melodía y a la composición con estilo.

Cane tampoco se queda atrás recogiendo el testigo de su amigo Pete, de nuevo mostrando sapiencia en voces y melodías. “Fresher than the sweetness in water”, versionada por Gorky’s Zygotic Mynci, “Girl of independent means”, con un riff de guitarra acústico clavado después por The Sweet y más tarde por Status Quo, “She sold blackpool rock”, una gema barroca con algún repique byrdsiano, o “Black Mourning band”, animado country-rock que no desperdicia espacio para los clásicos arreglos de cuerda y viento del grupo ni para las sublimes armonías.

Incluso Colin Hare sorprende en solitario con una joya como “She’s out there”. Junto a Ray Cane y Pete Kircher Hare ya había dado muestras de su talento con el single “How long”, folk-pop psicodélico de alto nivel.

Ir a la biografía y entrevista AlohaPopRock-AlohaCriticón de los Honeybus

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