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Gran clásico del cine de terror demoniaco surgido en los años 70, protagonizado por el siempre magistral Gregory Peck y dirigido de forma estimable por Richard Donner, quien maneja de forma penetrante y reposada el suspense base de este trabajo escrito por David Seltzer. El avance de esta trama apocalíptica de umbrosa fotografía, que propone encerrar el mundo del mal en una figura alejada de la propia esencia maligna (un niño supuestamente angelical e inocente), pierde cierta distinción en su último tramo al atropellar demasiado diversos efectismos (con varias escenas impactantes como una decapitación y un ataque de mandriles estupendamente filmado), pero culmina con un final pleno de intensidad.
Muy buenas interpretaciones de David Warner, Lee Remick y Billie Whitelaw; del niño Harvey Stephens nunca más se supo. Jerry Goldsmith, por su parte, consiguió el Oscar de Hollywood gracias a su inquietante partitura.
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Gregory Peck
Lee Remick
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