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Posteriormente se intenta readaptar en un tono paródico los mismos esquemas del título anterior pero de manera menos poética y fascinante, desarrollando y repitiendo acciones (huidas, ataques, creación de vida) ya contempladas con anterioridad. Por otro lado, algunas actuaciones hoy en día parecerían demasiado exageradas (especialmente Una O'Connor), un montaje poco mañoso y el alabado pero no consumado texto también impiden esa brillantez sostenida por muchos amantes del film.
Lo verdaderamente destacable es la excelente labor de realización de Whale, con elegantes movimientos de cámara desplegados en grandes y esmerados decorados; las extrañas angulaciones de suma expresividad; la sugestiva fotografía repleta de negruras obra de John Mescall; la acertada música de Franz Waxman y la aparición del Dr. Praetorious, el mejor personaje de la película y uno de los grandes "mad doctor" de la historia del cine encarnado magistralmente por Ernest Thesiger.
Junto a la modulación humorística, en "La novia de Frankenstein" existen asuntos más serios como una afinidad entre la figura de Cristo y la del monstruo (hay una escena en la cual es capturado por la masa enfervorecida en el bosque y alzado atado a un tronco; en lo alto es mantenido conscientemente durante unos segundos en una imagen que recuerda a la imagen de Jesucristo en la cruz). Los temas de la intolerancia, la discriminación y el valor de amistad y la compañía son otros puntos abordados con tino por el guión de William Hurlbut y John L. Balderston.
Existen tres escenas magníficas que justifican con creces la popularidad de esta película. La primera es la del Dr. Praetorious mostrando sus creaciones diminutas al Dr. Frankenstein; la segunda, la tierna relación mantenida por el violinista ciego y el monstruo (dos seres solitarios con posible fabulación homosexual, no hay que olvidar que James Whale era gay) y la tercera, el momento culminante de la creación de la novia.
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