• Por Antonio Méndez

pains of being pure at heart belong coverCrítica

Dos años después de su álbum debut revelación, los neoyorquinos The Pains Of Being Pure At Heart publicaron “Belong”, disco que volvía a reflejar en sus composiciones las influencias de la psicodelia, el jangle pop y el noise pop con algún añadido new wave y post-punk. Incluso se pueden escuchar resonancias de los Smashing Pumpkins.

Producido por Flood para el sello Slumberland, este segundo trabajo de la banda de Kip Berman redunda su primera oferta que contrasta muros de sonidos con intensos bajos y combinaciones acústicas y eléctricas de guitarras jangle y fuzz con melodías dream pop expuestas con tono dulzón.

El éxito de este grupo está en esa comunión entre melodías pegadizas, intensidad instrumental y tiernas voces. Si el sonido puede ser derivativo algunas melodías son estupendas y provocan cierta consecuencia emocional a raíz de su atracción melódica y rítmica con textos básicos sobre escenas agridulces de enamorados adolescentes.

La canción que titula el álbum, “Belong”, principia el disco con un medio tiempo que conglomera las bases sónicas referidas (jangle pop, noise pop, post-punk…) en un encuentro entre los Jesus & Mary Chain, Smashing Pumpkins y los Cure con un texto muy vago sobre ubicación personal.

En “Heaven’s Gonna Happen Now” la voz melosa de Berman nos canta sobre una tal Justine que utiliza la escritura como escapismo. Dream pop genérico con puntual abrasión guitarrera.

“Heart In Your Heartbreak”, canción sobre ruptura de pareja y tristeza por desamor, fue el primer single del disco y es una estupenda melodía con urgente ritmo significado por su penetrante línea de bajo y un excelente estribillo. No se pudo presentar mejor el álbum que con este tema.

En “The Body” tienden más hacia la new wave con uso de sintetizadores… Mira al techo, tu último sueño, salidas nocturnas por la ciudad… La composición cruza a los Smashing Pumpkins con los Deacon Blue en una pieza pop-rock de escasa trascendencia.

En la canción lenta “Anne With An E” se escucha una percusión spectoriana, una voz susurrante y una redundante guitarra repicante. Melodía menor que transmite poco o nada.

“Even In Dreams” parece en su inicio un tema new wave de los Cars. Es un buen corte melódico y romántico con resonancias también de los Smashing Pumpkins… Si pudiera desconectar mi mente y soñar, soñaría siempre contigo. Esto de sueños, pesadilla y demás paisajística onírica se repite con frecuencia en varios textos del disco.

the-pains-of-being-pure-at-heart-foto-criticaLos Cure y New Order parecen influenciar “My Terrible Friend”, una canción sobre el miedo a perder el amor que tanto se disfruta… No puedo resistir el toque de tus labios. Ahora que todo es bonito tengo miedo que acabe… Dinámico tema con bases jangle pop.

Seguimos con sueños en “Girl Of 10.000 Dreams”, noise pop a lo Jesus & Mary Chain que ni fú ni fá. La melancólica pieza power pop “Too Tough” ofrece uno de los mejores momentos del disco con una intensidad instrumental creciente, alta sensibilidad vocal y un adhesivo estribillo. Fenomenal canción “Too Tough”.

El corte shoegazer “Strange” termina este álbum de sólo diez canciones con el protagonismo de Ana, cuyos sueños se convierten en realidad cuando hace el amor con su pareja mientras otros están tirados por ahí drogándose. Pues a disfrutar con salud del coito.

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