LA VIUDA ALEGRE (1934)
Director: Ernst Lubitsch
Intérpretes: Maurice Chevalier, Jeannette MacDonald, Edward Everett Horton, Una Merkel.
En el reino de Marsovia reside un militar llamado el conde Danilo (Chevalier), un seductor personaje que trae de calle a casi todas las féminas de la capital del citado reino. Sólo una se le resiste, la adinerada y bella viuda Sonia (MacDonald), que aburrida de su existencia y para olvidarse de Danilo decidirá marcharse a vivir a París. El rey Achmed (George Barbier), ante la ausencia de Sonia, resolverá que un apuesto miembro masculino de su país tiene que viajar hasta París para conquistar a la dama y devolver a ella y a su dinero a Marsovia. Tras encontrar a su esposa (Una Merkel) siendo infiel con Danilo, Achmed determinará que será éste el encargado de la misión.
Brillante adaptación de la opereta de Franz Lehar por parte de un siempre refinado y elegante Ernst Lubitsch, que despliega con su conocido toque lleno de sugerentes elipsis, una sentimental y cómica historia repleta de agradables y en muchos momentos, deslumbrantes números musicales, lúcidos diálogos y situaciones, sean éstas de carácter humorístico o romántico.
La pareja Maurice Chevalier y Jeannette MacDonald están magníficos, componiendo un exquisito dúo protagonista.
La película es una genial simbiosis entre romanticismo sutil, señoriales números musicales y momentos de deslumbrante humor, como por ejemplo la jocosa secuencia entre Chevalier, Una Merkel y Barbier, en la que los dos primeros son encontrados por el rey en una situación comprometida de infidelidad o el inspirado encuentro entre el embajador (Edward Everett Horton) y Chevalier en Maxim's.
La realización de los lujosos bailes resulta de una distinción suprema, en especial los valses desarrollados en la embajada parisina de Marsovia. Contemplar esas danzas es una auténtica delicia, no sólo por la gracia de sus movimientos y como los mismos están filmados, sino por divisar los escenarios llenos de esplendor que fueron obra de Cedric Gibbons y Frederich Hope, ganadores de un merecido Oscar por su trabajo. La ejemplar coreografía es de Albertina Rasch.