• Por AlohaCriticón

led zeppelin houses of the holy

Engrandecidos por su brillante endurecimiento del blues y su amalgama con el folk británico, Led Zeppelin presentaban en 1973 su quinto album, “Houses of the holy”, otro gran disco de la banda británica en el que desde sus cimientos hard-rock flirteaban con nuevas sonoridades como el funk y el reggae.

“The song remains the same” es un conocido tema rock en donde confluyen sus constantes clásicas: intensa sección rítmica con unos inmensos John Bonham y John Paul Jones, apasionada vocalidad de Robert Plant y original tratamiento guitarrero de esencia blues marcando la pauta sonora.

Al margen de esas constantes, el desarrollo de esta sobrevalorada canción pretende desplegar una compleja estructura aunque no se eleva demasiado de su lúcido comienzo, debido principalmente a una reiteración poco sugerente a pesar de los esfuerzos de Robert Plant en agudizar su falsete in crescendo con la efusión de la pieza.

La estupenda balada “The Rain Song” es un tema amoroso de lograda melodía y hermosos arreglos de cuerda con tono nostálgico.

La mezcla entre el folk británico y el hard rock se encuentra en “Over hills and faraway”, canción con una disposición atractiva en su confluencia acústica y eléctrica, aunque no supere la medianía dentro del bagaje compositivo de la banda.

“The Crunge” podría interpretarla el mismísimo James Brown, es una pieza funk cuya esencia mixtura la parodia con el homenaje. Tiene una imponente sección rítmica, pero no va más allá de su propia peculiaridad.

En “Dancing Days” volvemos a escuchar un penetrante riff de Jimmy Page, que singulariza esta pegadiza canción rock, sencilla, efectiva y lúdica.

Con “D’yer Maker” no hay términos medios. O se ama o se odia. Es un divertido y curioso acercamiento al reggae de infusión rock, aquietada por un meloso Plant entonando una lírica de lamento sentimental.

“No Quarter” es la auténtica joya de este Lp. Pieza dotada de una atmósfera oscura, gélida, con un fascinante riff de Page, un hipnótico Robert Plant y un trabajo soberbio en los teclados por parte de John Paul Jones, emulando escenarios de las sagas nórdicas. Magistral corte.

En “The Ocean”, con un vivificante riff, agresiva factura vocal que presenta un aplacado pasaje a capella y un enérgico sentido del ritmo, crean un excitante tema hard rock que culmina de manera excelente este ecléctico LP que intentaba ensanchar los patrones musicales de uno de los legendarios nombres de la historia del rock.

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