• Por AlohaCriticón

EL AURA (2005)

Dirección: Fabián Bielinsky.

Intérpretes: Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Pablo Cedrón, Jorge D’Elia.

Un hombre que padece de epilepsia fantasea con el crimen perfecto, hasta que un accidente y el azar lo lanzan a la oportunidad de cometerlo.

Hablar de lo mismo pero diferente

La imaginación es la mejor manera que tiene un individuo sumiso de esconderse y no frustrarse. El personaje que Ricardo Darin interpreta en “El aura”, la segunda película de Fabián Bielinsky, da fe de ello. El rol de Darin en este film muy poco tiene que ver con el que interpretó en la primera película de este director (“Nueve Reinas”), atrás quedo el tipo verborragico que te vendía semillas de alambre de púa, para ser ahora un ser especial, solitario, lleno de intrincaciones mentales y que solo habla lo justo y necesario. Y es en la imaginación de este ser extraño donde se encuentran los anhelos y deseos mas oscuros, esos que solo por “casualidad” se podrían llevar a cabo, pero están tan arraigados dentro de uno que se vuelven una obsesión, y este es el caso de Espinosa, el protagonista de “El aura”.

Si bien, los personajes de ambos films son opuestos, tienen el fin (de justificar sus medios) similar, porque a pesar de ser dos películas totalmente opuestas, la motivación de todos los personajes es la misma…la ambición por el verde y vil metal, y es eso lo que los conduce a inferir en un robo o una estafa y mas todavía.

Y es ahí donde Bielinsky nos mete de lleno en donde quiere meternos, si antes lo hacia en Florida y Lavalle, hoy lo hace en un punto fortuito del interior patagónico del país; y si antes nos narraba la escena como un documental para prevenir el choreo a plena luz del día haciéndonos sentir solo espectadores, hoy nos narra un choreo de percepción diferente, hace que nos pongamos el traje de Darin y que apreciemos lo que él siente.

Bielinsky nos muestra una fábrica, y en segundos, como un grupo “comando” la toma por sorpresa para robar quien sabe que cosa. Pero ese no es el punto, eso no es lo que importa. En una escena tan (sub)real como la del robo a esa industria la “cosa” no importa. Importa lo que mira el personaje, lo que el espectador mira y deja de mirar, la valoración auditiva de esas balas y corridas en off; Porque lo que no pasa es lo que importa.

Con una musicalizacion al mejor estilo western nos adentra, apenas comenzado el robo, en una maravillada cara de Darin viendo reflejado en vivo y en directo su mayor anhelo, para segundos mas tarde hacerle y hacernos sentir como unos idiotas frustrados por quedarnos (a Darin, pero nosotros somos en ese momento Darin) quietitos en el lugar.

“El aura” en esta escena consigue lo mismo que “Nueve Reinas” en la toma antes citada, nos frustra. Y si en la primera película de Bielinsky la frustración era al ver la cantidad de maniobras desembolsadas por los “pungas” porteños para sacarnos un mango sin que nos diéramos cuenta (al mejor estilo Pickpocket de Bresson), en la segunda, la frustración viene acompañada de una complejidad moral, la de ponernos del lado del robo y hacernos sentir ganas de que ese personaje lleve a cabo su sueño aunque el mismo sea erróneo y juzgado por una sociedad.

Extraña, solitaria y distinta, “El aura” nos habla de lo mismo que nos hablaba su antecesora, toca el mismo tema recurrente pero desde la originalidad anormal que muy pocas veces se le puede otorgar a la segunda película de un director que maravillo con la primera. Un film que no decepciona, que cuestiona y hace pensar.

Natalia Anté

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Ricardo Darín


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