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Hilarante comedia asentada en el mundo del boxeo interpretada por dos monstruos del cine español, José Luis Ozores, un actor capaz de pasar de la más absoluta comicidad a la más cándida ternura y Tony Leblanc, un extraordinario cómico que siempre sabe dotar a sus personajes de un tono cínico e irónico, acompañados de excelentes secundarios, entre los que destaca Antonio Garisa como entrenador del púgil.
"El tigre de Chamberí" es Ozores, un pobre diablo, que embaucado por Tony Leblanc se ve inmerso en el mundo del pugilismo en donde llegará a pelear hasta por el título de campeón de España, todo ello, claro, salpicado por una serie de situaciones ocurrentes y muy divertidas en las que brilla el talento interpretativo de los fenomenales actores. Ramírez, que ya había dirigido a José Luis Ozores en otra comedia de enorme éxito en la época, "Recluta con niño", dos años antes, mantiene el tipo y nos narra la acción de una forma sencilla y funcional, como tiene que ser.
Un producto de una época injustamente menospreciada del cine español (quizá los cincuenta sea la etapa de mayor ingenio, simplemente por la razón de burlar a la censura, vemos el ejemplo de Berlanga cuya trayectoria ha sufrido un enorme declive con el tiempo) hecho para entretener, que lo consigue, para hacer reír, que también lo consigue, con la frecuente pizca de amor y el ineludible final feliz. ¿Qué mas se le puede pedir a una película?. El objeto de deseo de Ozores es Hèléne Rémy, actriz francesa vista en títulos como "El último vikingo" (1961) o "A puerta cerrada" (1961).
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Tony Leblanc
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