La exudación de emociones que esgrime el rostro de Jet Li, protagonista hierático del “Hero” del excelente Zhang Yimou, demuestra que no hay que prejuzgar a un actor porque simplemente sus facultades físicas y su habilidad en las artes marciales le conduzcan a un campo, el de la acción, con personajes simples y guiones funcionales proclives a la mera exhibición de las destrezas físicas que le han llevado a la fama.
Filmada por Louis Leterrier (“Transporter”) y escrita y producida por Luc Besson “Danny the dog” fusiona el thriller de acción violento con el drama sentimental antiviolento que tiene mucho de las historias sórdidas de Charles Dickens, cuentos maniqueos con un ser inocente manipulado y vejado por la personificación del mal, los cuales sirven para mostrar injusticias y confrontar ambientes y existencias en esperanza de una traslación vital que lleven al personaje central a un mejor futuro, estableciendo en su conjunto una parábola moral y social sobre el comportamiento de todos sus caracteres, generalmente arquetipos.
Esta carga emocional en su aspecto dramático, con Li convertido en un pit bull con trazas también de perro de Paulov, está bien explotada en la expresión facial (no le vamos a pedir que declame a Shakespeare) de la estrella china convertida en un traumatizado personaje carente de afecto que progresará de animal a hombre enfrentado a partenaires masculinos de la talla interpretativa de Morgan Freeman, redundante en sus personajes pero siempre correcto (a ver si un día sorprende como villano), y el fenomenal Bob Hoskins, quien roba todas las escenas en las que aparece.
El drama, en su mutación del primer al segundo acto, está lleno de lugares comunes y resulta predecible, pero las interpretaciones, el tacto narrativo de Leterrier, quien maneja bien el tempo cuando busca distintas emociones, violencia, ternura,…y la estilosa factura logran incrementar sus honduras sentimentales.
Por lo que respecta al apartado de acción con la coreografía del afamado Yuen Woo-Ping no se podía esperar otra cosa que unas secuencias vibrantes e intensas, viscerales, plagadas de acrobacias sin abusar de efectos de computadoras y conformando un espectáculo visual considerable.
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Louis Leterrier
Jet Li
Morgan Freeman

Con un guión bien adaptado a cada una de las escenas, también estudiadas con tiento como la coreografía de luchas en las que Jet Li luce su maestría de artista marcial y mejora notablemente su interpretación, se narra la historia de un hombre - niño al que le despedazaron la infancia, arrebatándole a su madre y privándole de la vida familiar para convertirlo en un perro de ataque amaestrado al servicio de un delincuente mafioso... poco a poco intenta recuperar la conciencia perdida, en ese estado casi de hipnosis va recuperando su estímulo vital cuando conoce a un lúcido ciego afinador de pianos, interpretado por el genial Morgan Freeman.
Es un film muy bien diseñado, en el que se han analizado tanto los enfoques de la cámara en las escenas de acción, el tempo y la banda sonora, como también la narración a través de los destellos retrospectivos en la memoria de Danny, en el que late un deseo intenso de recuperar el tiempo perdido y alejarse de aquel mundo sombrío de sótano y esclavitud en el que se encontraba inmerso... (tantos golpes terminan por quebrantar hasta el saco de arena, y el tiempo pasa ineludiblemente)...
Se realza por fin la grandeza de las pequeñas cosas, y una prenda tan usual como un pijama puede cobrar una fuerza insólita... y luchar contra un sable con una pala de chimenea, resulta tanto como contraponer un símbolo del hogar frente a un símbolo de guerra y destrucción. Mensajes antiviolencia muy anhelados para este tipo de películas.
Si fuera muy riguroso, como obra de arte la calificaría como buena, pero en este género de artes marciales merece una nota bastante alta.
Santiago Galván
Jet Li es el protagonista, algo que no le es extraño, sin embargo el
personaje de Danny le exige mas de lo usual, ya que a sus ya habituales
peleas coreografiadas el actor tiene que demostrar su versatilidad
demostrando que al margen de sus increíbles piruetas es capaz de interpretar
escenas dramáticas y cargadas de sentimiento, y ante este difícil reto el
actor sale mas que airoso.
Su rostro parco en gestos y de escasa transmisión resulta ideal para Danny,
dotándole de un aire ausente, perdido, y de pérdida.
Luc Besson crea una buena red de secundarios, como en sus guiones es
habitual, alrededor del protagonista, cuyas interrelaciones marcan la
película, Morgan Freeman como si de un padre se tratase, y que le enseña que
la vida es algo mas que luchar, su hija que dota de algo mas de humanidad
al Dog, y por supuesto el malo, al que se intenta que sea un poco menos
plano de lo habitual en este género sin lograrlo del todo.
"Danny The Dog" es una buena muestra de cine comercial del que puede disfrutar
con palomitas un crítico ceñudo, y una buena historia de la que podrá gozar
el mas incondicional del Jet Li mas peleón.
Lilu
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