EL GRAN DICTADOR (1940)
Director: Charles Chaplin.
Intérpretes: Charles Chaplin, Jack Oakie, Paulette Goddard, Reginald Gardiner.
Un barbero judío tiene la misma apariencia física que el nuevo dictador de Tomania, Hynkel (Charles Chaplin), instaurador de un fuerte antisemitismo que terminará por llevar a prisión al barbero. El sueño de Hynkel, aliado con Napaloni (Jack Oakie) es dominar el mundo y someterlo a sus principios antidemocráticos. En medio de una cacería de patos, Hynkel será confundido con el barbero, fugado del campo de concentración, y éste tomará el lugar del dictador.
Una de las grandes obras maestras de Charles Chaplin fue esta sátira del fascismo y nacionalsocialismo, en definitiva del totalitarismo ideológico y opresivo.
Supuso su primer largometraje verdaderamente sonoro y en ella volcó con agudeza e ingenio una ridiculización de Hitler y Mussollini y una profética inquietud por la implantación en Alemania e Italia de los regímenes anteriormente citados, incluso antes de la Segunda Guerra Mundial, ya que este film fue estrenado en 1940 pero su guión había sido terminado antes del comienzo del conflicto bélico.
El emotivo discurso final en donde Chaplin vuelca sus ideas sobre la convivencia humana y la democracia ha pasado mercedidamente por su veraz y sentida intensidad dramática a los anales de historia del cine.
Los momentos cómicos, con especial predilección por el slapstick, son utilizados para escarnecer sus objetivos y sus poco velados propósitos (la escena del baile de Hynkel con el globo terráqueo es otro momento memorable de su carrera), y aunque no iguala en su proceder a sus mejores momentos del cine mudo, sí contiene perspicaces y creativas escenas cargadas de socarronería.
El film cuenta con una fenomenal caracterización de Chaplin y una no menos extraordinaria parodia de Mussollini llevada a cabo por Jack Oakie. La bella y talentosa Paulette Goddard era por esos momentos esposa del genial autor.