• Por AlohaCriticón

Tool siempre ha sido difícil de categorizar si es que hay que categorizar a alguien más allá de cuatro pistas sónicas para el neófito.

Sus discos son como una amalgama entre heavy metal, música progresiva, rock alternativo, grunge y psicodelia (si es que estos estilos no se fusionan entre sí ya por naturaleza), como un cóctel (con personalidad propia) de Black Sabbath, King Crimson, Soundgarden, Pink Floyd y Jane’s Addiction.

Resulta muy interesante la complejidad en ritmos, la energía y visceralidad instrumental, la intensidad lírico-poética de su texto y voz, el énfasis en atmósferas y un enfoque épico-experimental que impide digerir sus composiciones en una o dos escuchas. Se necesitan varias, muchas, para apreciar sus virtudes.

Su escritura, de corte oscura y amarga, se enriquece de un bagaje que va más allá del simplismo habitual, con observaciones sociales, filosóficas y tratamiento a asuntos espirituales, ubicados en ocasiones en el misticismo.

En este “10.000 Days”, disco con portada de tipo precolombina aparecido cinco años después del previo, “Lateralus”, el grupo californiano, con Maynard James Keenan a la cabeza, parece recaer su texto en narraciones vinculadas a la muerte, sea lamentándose de forma trágica por una sociedad acostumbrada a la violencia televisada, que casi necesita la misma como catarsis ligado al lado oscuro del hombre, tributando a su fallecida madre con emoción y épica, conversaciones con enfermos o describiendo a ángeles que contemplan desde el cielo como el hombre se descamina en su libre albedrío, aludiendo a la flaqueza y avaricia del ser humano.

Esta ubicación de la muerte como centro de la poética, de cierto interés, se ve asociada instrumentalmente a piezas que básicamente reciclan ofertas previas de la banda, incluso con reminiscencias del proyecto A Perfect Circle.

El resultado es derivativo y variado, tanto aparecen enérgicos cortes rock con potentes y angulares riffs, ritmos intrincados con varianzas, guitarras crepitantes, robóticas o limpias repiqueteantes, y ardiente vocalidad, estilo “Vicarious” o “Jambi”, tema con solo de talkbox guitar, como pasajes aquietados en donde prima el sentido atmosférico, como las piezas enlazadas de homenaje a la madre de Maynard con retazos lisérgicos con sonidos de sitar y table y ambientes entre misteriosos y contemplativos, “Wings for Marie” y “10.000 Days”.

También tienen tiempo para ofertar un interludio de sonidos inidos, terminar el disco con un tema de relleno bastante pelma, “Viginti Tres”, y escribir uno de los mejores cortes del álbum, “Right In Two”, canción con un crescendo estupendo que alcanza un clímax fantástico en su parte final.

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