• Por Antonio Méndez

pink spiders portrada teenage graffiti albumsSegundo disco grande tras “Hot Pink” de los Pink Spiders, trío de Nashville que, producido por Ric Ocasek, manifiesta en su escritura power-pop, bubblegum y punk-pop una instantaneidad plausible en ritmos briosos, textos juveniles de escenario nocturno-urbano, guitarras nervudas, melodías adhesivas, que tanto evocan a los Cheap Trick como a los Cars, Weezer, Elvis Costello, Buzzcoks o Redd Kross.

El álbum se abre con “Soft Smoke”, tema de ambientación neoyorquina con aceradas guitarras hard-boggie-rock que parece mezclar a los Black Sabbath con el espíritu power-hard-pop de Cheap Trick y los ritmos garajeros de los Chesterfield Kings.

La banda de Rick Nielsen y Robin Zander filtrada por los Raspberries es clara ascendencia de “Saturday Night Riot”, pop agitado-achiclado con juegos vocales en el puente y una de las muchas piezas con protagonismo femenino (constante en el álbum junto al ambiente colocón de tipo adolescente)

“Modern Swinger” se inicia con un bajo misterioso, insinuante, antes de dar paso un pegadizo riff guitarrero a lo Franz Ferdinand y rebotar en contexto de estrógenos y un desarrollo pleno de intensidad rítmica con ligazón entre Weezer y Cheap Trick.

“Modern Swinger” es uno de los mejores momentos de un disco que también depara cortes como “Back to the Middle”, animado tema bubblegum-pop que bien podrían incluirlo los Redd Kross en su “Third Eye”; y el single “Little Razorblade”, power-pop de guitarras pegajosas con resonancias de los Cars y alguna que otra retumbancia a lo Phil Spector.

La garajera “Nobody’s Baby” toma claramente el riff del “Jumpin’ Jack Flash” de los Rolling Stones; en “Hey Jane” demuestra que también el vocalista, guitarra y compositor Matt Friction sabe atemperar el tempo y escribir una balada notable; mientras que en “Still Three Shy” se acercan al énfasis rítmica del primer y mejor Elvis Costello.

En el último tramo del álbum escuchamos cortes como “Adelei”, tema con base de rebotante piano cabaretero y combinación de voces a lo Beach Boys/Queen; “Easy Way Out”, canción de frenético bajo que remeda en su esencia con buen pulso la energía rock stoniana y, antes de la pequeña pieza de compañía amorosa que cierra el trabajo, “Secret Song”, suena “Pretend That Is Fiction”, canción con ecos de Tom Waits, trompetas mexicanas, coros soleados y una melodía inicial muy similar al “Hit The Road Jack” de Ray Charles.