• Por Antonio Méndez

Crítica

Debut como solista de uno de los miembros principales de los Posies (el otro es Ken Stringfellow), importante grupo en la historia del power-pop de las últimas décadas.

Este año Jon Auer ha demostrado que detenta en su escritura una artesanía pop irresistible, dejando discos recomendables tanto con los Posies como con la última entrega de Big Star o con este álbum, su primer trabajo firmado en solitario que contiene sus sensibles registros vocales, su mimo en los arreglos, su exquisito trato melódico de inspiración tan Beatles como Big Star o Hollies, desarrollando con su emocional voz unas piezas de tono íntimo-melancólico más pop que power.

Algunos de los mejores momentos del disco se encuentran en sus inicios, con el mórbido, afligido medio tiempo “Six Feet Under”, que exhibe en estos principios el tono apenado de un álbum embellecido por delicados arreglos y la preciosa voz de Auer (aquí en su faceta más georgeharrisoniana), o “Bottom Of The Bottle”, canción sobre la adicción al alcohol con un cálido sonido acústico y distorsión eléctrica en el estribillo.

La melodía de “Bottom Of the Bottle” es fenomenal, algo previsible en manos de este sobresaliente alquimista pop, quien deja muestras de su elevado talento a lo largo del disco en otros cortes como “Four Letter Word”, pieza significada por el trabajo en el piano y la atractiva vocalidad de Jon sobre una parte rítmica a lo Fab Four; “Angelita”, fascinante tema de final hipnótico con el desarrollo del asunto clásico sobre el difícil vínculo amoroso tratado aquí con una sensibilidad sublime; “Song Noir”, hermosa canción de apariencia barroca co-escrita entre Jon y su mujer Michelle Price que remacha la gradación taciturna del trabajo; “Wicked World” y “Cemetery Song”, dos deliciosas baladas acústicas; o “Josephine”, tema dedicado a su abuela fallecida que Auer jamás conoció ya que su padre fue adoptado y su familia natural estaba buscándole. Carne del reality show más lacrimógeno.

“You Used to Drive Me Around” es el tema más extenso del disco y presenta en sus estrofas una percusión de tipo tribal interpretada por Darius Minwalla. Dave Einmo hace buen uso del mellotron.

Los escenarios reposados de un disco maduro y aconsejable son avivados en el power-pop de “My Sweet Unknown” o “Sundown”, canción con un sencillo “sha la la la la la la” en el coreable estribillo.

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