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Entretenidísima y espectacular cinta de acción del ahora extremadamente
esteta Tony Scott, que impregna a esta buddy movie del mejor sabor del cine
de acción de finales de los 80 y principios de los 90. La corriente crítica
lleva siempre a pensar que el hermano pequeño de Ridley siempre ha estado
por debajo del realizador de “Alien” o “Blade Runner”, pero lo cierto es que
Tony Scott ha ido poco a poco afianzándose en el´género de acción, con
películas excelentes como “Enemigo público” o “Spy game”, su mejor obra. Apoyado
en un guión de Shane Black, comprado a precio de oro, el realizador dota de
ritmo videoclipero y adrenalínico la cinta, al más puro estilo Michael Bay,
algo que los cinéfilos aburridos consideran sacrilegio pero que proporciona
un entretenimiento que apenas conlleva interrupciones (siempre pasan cosas)
y que los fans del cine de acción siempre agradecen. No es ni de lejos una
obra maestra, Bruce Willis pone la misma cara y dice los mismos tacos que
siempre (lo que para mí es bueno), Damon Wayans no se entera de cuando hay
que correr y cuando soltar el chiste pero todos nos los pasamos bomba.¿Se
puede pedir más?.
Pues la verdad es que sí. Una narrativa más rigurosa...un tratamiento de
personajes más elaborado...evitar los tópicos redundantes del cine de acción
norteamericano...un tufillo algo menos reaccionario...pero eso sería privar
al cine de acción de esta época de su principal rasgo característico. Y ahí
si que la habríamos liado.
Carlos Morcillo
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