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Una película clave en el género de terror, basado en la novela "Rosemary's Baby" de Ira Levin y producida por William Castle, destacada por el agudo retrato psicológico de su personaje central, atrapado en un ambiente obsesivo y amenazador y sobre todo, porque la sensación de terror y suspense recae en la creación atmosférica más que en las andanzas del psicópata o demonio de turno y el empleo de efectos especiales.
Sorprende el tratamiento de la trama, sin artificios ni trampas, Polanski mantiene a la expectativa al espectador en la inmersión de la creciente paranoia de su protagonista, exponiendo de manera magistral un asunto narrado con pausado pero intenso pulso, sin subrayados ni aceleramientos bruscos.
Despliega una enigmática definición de sus extraños personajes en un escenario aparentemente dominado por la cotidianeidad urbana, que in crescendo en su mecanismo de horror y desesperación, culmina con un final acunado por una hipnótica nana de naturaleza espectral.
Extraordinarias interpretaciones de Ruth Gordon, que conseguiría un premio Oscar como mejor actriz secundaria, y especialmente de una excelente Mia Farrow, convertida por Vidal Sassoon en una especie de moderna Juana de Arco en plena época del swinging 60's.
En el reparto, además de las intervenciones de los ilustres veteranos Ralph Bellamy y Elisha Cook Jr., aparece también brevemente la exuberante Victoria Vetri ("Cuando los dinosaurios dominaban la tierra"), acreditada como Angela Dorian.
Curiosamente, en la escena conjunta con Mia Farrow, ésta rompe el hielo preguntándole si ella es Victoria Vetri, la actriz. Victoria responde que nada de nada, que ni siquiera la conoce.
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Ralph Bellamy

En “La semilla del diablo”, basada en la novela “Rosemary’s baby”, sin
abandonar sus preferencias esquizofrénicas, es pionero de un tipo de
cine de terror, en el que el miedo no viene de los antiguos monstruos y
personajes de leyenda –los cuales quedaron suficientemente descartados
en su sarcástico “El baile de los vampiros”–, ahora el pánico proviene
de nuestros propios tabúes, de la realidad cotidiana, ... del vecino de
al lado.
El argumento, desarrollado en el tristemente famoso edificio Dakota de
Nueva York, nos cuenta como una joven pareja se traslada a uno de estos
apartamentos, donde conocen a un simpático pero extraño matrimonio de
ancianos, con los que entablarán una fluida relación.
A partir de aquí, y coincidiendo con el embarazo de la joven, comienzan
una serie de acontecimientos en los que la buena suerte para los
protagonistas, contrastará con las desgracias de sus antiguas amistades.
Paralelamente a la gestación de la protagonista, se irá revelando al
espectador el complot de su marido, con la secta satánica a la que
pertenecen sus vecinos, para engendrar en el cuerpo de su mujer al hijo
de Satanás, a cambio de entrar en su poderoso círculo.
Con unos recursos que nos recuerdan al maestro Hitchcock, mientras el
espectador se va enterando puntualmente de todo el entramado, la joven
embarazada se dejará llevar al abismo del terror totalmente ignorante, y
descubriendo por sí misma, poco a poco, la horrible realidad.
El filme, además de considerarse ya como un clásico del cine de terror,
aprovecha para plasmar lo cierto de la existencia de exotéricos grupos
de poder, desde la propia iglesia, hasta las más extravagantes sectas.
Grupos que, –aparte de las concesiones de la película a la fantasía–,
han movido desde siempre los más importantes hilos del entramado
económico y político del mundo.
Angel Lapresta
La maravillosa adaptación que el mismo Polansky escribió nos va adentrando
en un aparente telenovela rosa (los recién casados buscando un hogar donde
iniciar su vida en pareja) que al pasar el tiempo mutará en una especie de
pesadilla urbana, un surrealista y aterrador viaje con grandes dosis de
suspenso y ambivalencia (las insinuaciones preponderan sobre la "muestra
gratuita").
El verdadero temor que produce el bebé de Rosemary es la increíble capacidad
de crear conciencia en el espectador y hacerle entender que tras la pared
del vecino se esconden otros mundos, otra clase de personas, otra clase de
"costumbres" que en este caso guardan oscuros lazos como lo es el culto a
Satán, un fenómeno que podría estar a la vuelta de la esquina de cualquier
hogar llámese decente, es uno de los mas grandes temores del ser humano, mas
que asesinos persiguiendo con hachas, mas que animales monstruosos o seres
del espacio exterior, es esta profunda creencia en el inframundo del
sufrimiento eterno y de su abominable líder la que acaba por no dejar
conciliar el sueño a los menos aptos.
Este film le valió a Roman Polanski y su productor Robert
Evans el éxito entre la critica al igual que en la taquilla (el mas grande
éxito comercial del director franco-polaco en tierras del nuevo continente)
contó también con la producción de William Castle (conocido director de
serie B) y en un tiempo se pensó en Alfred Hitchcock para dirigirla.
En conjunto estamos ante un inmortal clásico del Terror psicológico, con mas
que brillantes actuaciones de su reparto, entre ellos el director John
Cassavetes demostrando que como actor hace un muy buen trabajo, y la
infaltable, bella y frágil Mia Farrow, de quien Polanski dudo hasta que
comenzó a rodar (quería a Tuesday Weld) pero que sin duda demostró que no se
trataba de una simple actriz de televisión. Además cabe anotar la profunda
mística que rodeo a la obra, se dice que El Demonio fue interpretado por
nada mas y nada menos que Anton La Vey, el conocido "Papa negro" o fundador
de la iglesia de Satán, también que el departamento donde se rodó fue el
mismo en que vivió sus últimos días el ex Beatle John Lennon, o el infame
rumor de que Charles Manson odió tanto la cinta por dar a conocer el mensaje
demoníaco al mundo, que decidió asesinar a Polanski, quien se encontraba en
Europa en ese momento, pero la victima fatal de aquella infamia fue su bella
esposa Sharon Tate, a quien Manson y sus seguidores dieron muerte en un
sanguinario y macabro frenesí impulsado por las drogas y la demencia.
Tal vez la principal valía de este titulo fue originar la llamada "fiebre
del satanismo" en el mundo del cine, el cual se abriría paso por la década
de los setenta con obras como "El Exorcista" o "La Profecía" pero que jamás
superaran a este clásico del cine de todos los tiempos, la cual sigue siendo
la película mas emblemática de su genero, toda una imbatible e irrepetible
joya del horror. Pierluigi Puccini
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Ralph Bellamy
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