Remake de "Atraco a las tres" la celebrada película que José María Forqué dirigiera en 1962, con un grupo de cómicos de la época en estado de gracia como López Vázquez, Landa, Gracita Morales o Manuel Alexandre, que repite en esta ocasión como director del banco.
Si aquella era muy divertida, lo que no excluía un toque de crítica social y amargura, esta vez sólo hay diversión a secas, pues sus responsables han dejado la crítica social que podría sugerir la trama para otro día.
De lo que no cabe duda es de que se cumple la máxima de los remakes, que son inferiores al original, en el caso que nos ocupa bastante inferior. Los actores no están del todo mal, no logran hacer sombra a los del título original, pero están pasables y al menos transmiten la exigible complicidad.
Lo malo del film es que cuenta con un guión bastante mediocre, en el que se desarrollan muchas situaciones que uno no sabe muy bien a santo de que vienen, como la infidelidad del banquero alemán (interpretado por un bizarro Carlos Larrañaga ante el que uno no sabe si reir o llorar), o la cita de un anciano con una prostituta cubana que amenaza con estropear el robo, también prescindible. Como prescindibles son las apariciones de Natalia Millán o Neus Asensi, con unos personajes innecesarios.
Hay algunas situaciones que se plantean que quedan ahí sueltas sin mucha explicación, como la paternidad del guarda jurado o una relación entre los personajes de Cristina Solá y Josema Yuste, además de un final hecho deprisa y corriendo, que lleva a uno a pensar si no se habrían quedado sin presupuesto.
Menos mal que siempre está Chus Lampreave para divertir a la audiencia con su arquetípico personaje de anciana despistada.
Así pues, una sosa dirección y un flojo guión para un film con alguna situación divertida, y que no molesta mucho cuando se ve, al contrario que la infumable "El oro de Moscú", el último "éxito" del cine español. Para pasar el rato sin complicaciones
David García
Enlaces
Elsa Pataky
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|