NO HAGAN OLAS (1967)
Director: Alexander McKendrick.
Intérpretes: Tony Curtis, Claudia Cardinale, Sharon Tate, Robert Webber.
Agradable comedia sesentera de ambientación playera presentada con tonalidad sarcástica por el director Alexander McKendrick, conocido por sus trabajos para la Ealing británica (aunque McKendrick se crió en Escocia había nacido en los EEUU) como "Whisky a gogó", "El hombre del traje blanco" o "El quinteto de la muerte".
Desarrolla una irónica perspectiva de la cultura más superficial californiana con ropaje de "screwball comedy" pero para elevar su comicidad y su valor fílmico, estimable a pesar de todo, necesitaría diálogos mejor trabajados y unos personajes de mayor calado.
La historia adapta la novela "Muscle Beach" de Ira Wallach (también aquí co-guionista) y cuenta las soleadas andanzas de Carlo Cofield (Tony Curtis), quien, tras una serie de líos automovilísticos irá a parar a pernoctar a casa de Laura Califatti (Claudia Cardinale), una pintora italiana que mantiene un affaire amoroso con un ejecutivo de una empresa constructora de piscinas (Robert Webber). En la playa cercana, también morarán un grupo de culturistas y sus novias, de una de las cuales (Sharon Tate) se enamorará perdidamente Cofield.
A pesar de la ligereza global y un remate insignificante, "No hagan olas" cuenta con buenas escenas humorísticas, un ritmo adecuado, dos bellezas de la época como la morena Cardinale y la malograda rubia Sharon Tate (asesinada salvajemente dos años después por el satanista Charles Manson) y una buena interpretación de Curtis que calca los gestos y ademanes de Cary Grant. La canción de los títulos de crédito es obra de uno de los mejores grupos americanos de todos los tiempos, The Byrds, compuesta por Roger McGuinn y Chris Hillman.