• Por AlohaCriticón

El tercer disco de esta pareja neoyorquina, editado en Warm Records, recoge una gran cantidad de sonidos espaciales y lírico-oníricos que pueden terminar irritando a más no poder o fascinar por su traslación lisérgico-apesumbrada a escenarios doloridos propicios a la evasión entre placentera y soñolienta, con distorsiones varias, reverb, feedback, efectos siderales, instrumentación aquietada y voces ácido-apesadumbradas en narraciones etéreas y agrias, de profunda emocionalidad, que parecen mezclar a Scott Walker con la Velvet Underground o los Silver Apples.

Este álbum de semblante tristón y voz desapegada, parece que será el último del dúo formado por la ex pareja sentimental y profesional Parker Noon y Lily Wolf, ambos multi-instrumentistas y responsables de las tareas de producción y arreglos.

A través de sus surcos nos sumergimos en los lamentos llenos de tanta aspereza y desabrimiento sónico en sus confesiones intimistas de tonos afligidos (en base a la ruptura de la pareja) que acaban por deprimir y admirar por su belleza.

Su música, paradójica en su complejo minimalismo (con órganos de todo tipo, trompetas, vibráfonos, dobros, violines, trombones, cellos…), tanto se asienta en un lo-fi espacial y mortuorio como en retazos de cariz sureño con evocaciones marcadas por la desolación.

“June Gloom”, maravillosa y desconsolada melodía con acompañamiento del pedal steel de John Neff, la lírica trompeta de Jordan McLean, y las cuerdas de Meredith Yayanos, Katrin Stamatis y Erich Schoen-Rene, “User’s Guide”, con sonidos del farfisa de Christina Campanella, o “Suit on Fire”, en donde Parker interpreta el moog, son algunos de los mejores pasajes de esta dolorosa experiencia a la que le sobra alguna monotonía en estructuras y persistencia en el inmutable trato vocal.

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