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Anodino intento de adaptar con personajes reales los famosos cómics salidos de la talentosa unión de los geniales Albert Uderzo y René Goscinny.
Esta superproducción europea con muchos medios económicos a su alcance, que se advierten principalmente en la modélica ambientación y en los numerosos efectos visuales (gran parte de ellos digitales), naufraga en parte primordialmente debido al desbarre en su esencial y principal elemento: el humor, al no conseguir mantener un deseable nivel cómico, falto de grandes carcajadas, y alimentado únicamente por muchas sonrisas complacientes. La mayoría de los gags están faltos de ingenio e inventiva y chorreantes de puerilidad. El personaje más sabroso en este aspecto sea el romano Detritus interpretado por un caricaturesco Roberto Benigni.
La caracterización de los héroes galos resulta muy adecuada, con unos Depardieu y Clavier totalmente creíbles, mientras la debutante e imponente top model Laetitia Casta es utilizada únicamente como mero objeto exuberante, para goce y deleite de la audiencia masculina.
El guión, un pastiche de varios títulos de los irreductibles galos, entre los cuales se encuentran "El adivino" o "La hoz de oro", carece del ritmo y la vivacidad que sí hallamos en la lectura de los cómics, y, aunque con aciertos parciales, como la estupenda secuencia en la cual Asterix tiene que ir sorteando las peligrosas pruebas ideadas por el felón Detritus, el resultado final se percibe con una sensación de mediana decepción.
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Gérard Depardieu
Laetitia Casta
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