• Por Marta Canacci

frantz-cartel-peliculaDirección: François Ozon.
Intérpretes: Paula Beer, Pierre Niney, Ernst Stötzner, Marie Gruber.

Con guión de François Ozon (“Swimming Pool”, “Potiche, Mujeres Al Poder”) y Philippe Piazzo (“Tout Est Calme”).

Sinopsis

Alemania, período posterior a la Primera Guerra Mundial. Anna (Paula Beer) acude todos los días al cementerio en donde se halla el cuerpo de Frantz, su novio fallecido en una batalla en Francia. Un buen día conoce a Adrien Rivoire (Pierre Niney), un francés que ha depositado flores en la tumba de Frantz.

Crítica

Melodrama romántico con fondo antibelicista que nos cuenta una historia de remordimiento, sentimiento de culpa, perdón, intriga y pasiones que en algunos casos apenas se insinúan, con emociones cambiantes, ambiguas, contenidas, desgarradoras.

frantz-foto-paula-beerLa historia gira en torno a un personaje ausente, Frantz, su pérdida tortura a los protagonistas. La Primera Guerra Mundial ha terminado, pero las consecuencias del desastre se eternizan, tanto para los vencedores como para los vencidos; todos son víctimas, quedan amores rotos, infelicidad, dolor, esperanza, mentiras… este es el telón de fondo que impregna toda la trama.

La película está muy bien ambientada e interpretada, especialmente por la pareja protagonista. Paula Beer interpreta en clave introspectiva, contenida y sosegada a Anna, la prometida del desaparecido Frantz; y Pierre Niney es Adrien, un personaje misterioso y delicado. Ambos transmiten más con las miradas y los gestos que con las palabras.

frantz-fotos-peliculaEntre los protagonistas surgirá una relación, primero de complicidad y consuelo mutuo que irá evolucionando a medida que se desarrolla la historia, en la que se ven implicados los padres Frantz y el resto de los habitantes de ese pueblo lleno de sentimientos de derrota y resentimiento hacia los franceses.

Es en el último acto es cuando cobra sentido todo lo contado anteriormente y se convierte en una pieza interesante y compleja.

Nos narra el sacrificio vital y la construcción de una ficción que consigue paliar el dolor de la pérdida y lo hace sin muchas florituras, haciendo fácil lo difícil. Está rodada en un blanco y negro clásico, austero, que gira al color con la evocación de los momentos felices, imaginados o vividos con el fallecido Frantz.

La cámara es mantenida casi toda la película a la altura de los ojos, fluyendo la narración con ritmo pausado, logrando mantener el interés en una historia emocional expuesta con delicadeza, intensidad, elegancia y buen gusto.

Puntuación

AlohaCriticón:
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