• Por AlohaCriticón

Mientras Redd Kross siguen mareando la perdiz (o ya la han matado directamente) en una grabación que prorrogue su carrera desde finales de los años 90, los dos hermanos continúan con proyectos en diferentes vertientes, como la producción de este disco de los nórdicos Turbonegro por parte de Steve MacDonald, quien también se animó a meter algunas voces en este conglomerado de vibrante garage-punk que parece combinar el punk de los 80 de Los Angeles, con MC5, los Ramones, Stooges, Rolling Stones, Queen o Kiss.

El resultado depara una bacanal de ritmos contundentes punk-rock, guitarras enardecidas, sentido del humor de corte paródico, teatralidad glam, y estribillos lúdicos haciendo honor al festivo título del álbum.

Comienza con una intro en donde con vocoder simulan la perspectiva del científico Stephen Hawking como introductor. Ritmo de batería a lo “We Will Rock You” de los Queen y algún arreglo perdido de cuerda con sonidos de helicóptero.

“All my friends are dead”, iniciada con tono macabro-paranoico y un pesado riff de guitarra a lo Black Sabbath, acelera su tempo para convertirse en una pegadiza pieza punk-rock con ritmos nervudos y agresivos, que tanto toma de la Gran Bretaña del 77 como del sonido Detroit o el punk angelino de los 80.

El “Street Fighting Man” de los Rolling Stones es la clara inspiración del riff de “Blow me (Like the wind)”, otro gran tema rock de estructura clásica e intensos sonidos que van de los citados Stones a la Alice Cooper Band.

El “We Will Rock You” de los Queen mixturado con Kiss reaparece con “City of Satan”, arena-rock en medio tiempo propicio para el disfrute en vivo en comunión con la gente con un estribillo directo. La coda final presenta arreglos épicos de viento que nos trasvasan a posturas cuasi operísticas.

“Death from above” es punk del bueno que tanto posee ritmo fibroso como un apañado concepto melódico. Es la antesala de la cumbre del álbum, “Wasted again”, sensacional pieza, vibrante, sin pretensiones, directa, melódica, con actitud y con una letra más que estimable sobre el escapismo de la rutina laboral. Sin duda el tema del disco.

El disco no da respiro al ritmo…al rock’n’roll enérgico. En “High on the crime” suenan guitarras keithrichardsianas de los Stones de comienzos de los años 70, de nuevo se emplea el metal y se escucha una sirena de policía bajo el potente muro guitarrero.

“If you see Kaye” es puro disfrute ramoniano bubblegum-punk en una implicación amorosa con la tal Kaye. Efervescente estribillo.

“Stay free” no trasciende demasiado, todo lo contrario que una inspirada línea de guitarra tras la intro a lo Who de “Babylon forever”, pieza de tono lóbrego con imaginería de desamparo, y sobre todo, la magnífica “Hot Stuff Hot Shit”, agitada canción que haría correrse de gusto a los New York Dolls o a Iggy Pop y sus Stooges.

El disco, antes de una perorata final que no viene a cuento, termina con la agresiva pieza punk “Final warning”, adornada con cuerdas gratuitas que realmente sobran.

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