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Con "París bajos fondos" Jacques Becker consigue su obra mayor justo antes
del comienzo de la "Nouvelle Vague" y con los últimos coletazos del llamado
Realismo Poético. El "Casco de oro", traducido literalmente, se refiere a la
melena rubia de Simone Signoret, eje central de esta excelente película con
la que se consagra definitivamente.
Hay muchas razones por las que esta cinta puede ser una de las favoritas de
cualquier cinéfilo, entre ellas se pueden destacar las siguientes:
El perfecto retrato de un París popular de finales de siglo XIX, de sus
verbenas, de los paseos en bote, de los bailes, de sus calles, de sus gentes
en definitiva.
La trama en sí. Basada en un hecho real, se encuentra perfectamente
engarzada y mantiene en todo momento enganchado al espectador gracias a una
tensión siempre en aumento hasta el final: Un obrero (Serge Reggiani) se
enamora de una prostituta (Simone Signoret) y se pelea con su chulo al que
mata. Todo por obra del jefe de una banda de delincuentes que también
pretende conseguir a la Signoret. A partir de aquí se suceden engaños,
arrestos y huidas hasta una brillante resolución final que es casi lo mejor
de la película y posiblemente por lo que ha pasado a ser legendaria. Para no
perjudicar a quien no la haya visto, solo diré que el plano final es uno de
los más emotivas del cine francés y me atrevería a decir que del cine
mundial.
Por último también destacan las interpretaciones de los actores. Como ya he
dicho la guapísima Simone Signoret hace uno de los papeles de su vida,
Becker que sabía de su belleza y del estado de gracia en el que se
encontraba nos regala los mejores primeros planos de la Signoret en su larga
carrera como actriz. Pero su oponente, Reggiani, no le va a la zaga.
Fuertemente desdramatizado consigue convencernos de que esconde un turbio
pasado, de que es leal a sus amigos y de que, finalmente, nada tiene que
perder, en todo caso ganar, con tal de estar unos segundos con su "casco de
oro". Segundos que Becker nos ofrece con unos bellos planos bucólicos donde
la pareja de enamorados disfrutan mirándose y amándose ajenos a la
conspiración que se avecina.
En definitiva un largometraje imprescindible en la filmografía de Becker y
uno de los más destacables del cine galo de todos los tiempos.
Fernando de Cea
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