|
Un gran drama psicológico, con una emotiva plasmación del fracaso, retratado con un melancólico tono cercano a la lírica en la existencia de dos inestables personajes enlazados a causa de un azaroso destino.
Esta lánguida atmósfera está perfectamente conseguida gracias al talento narrativo de Robert Rossen, la edición de Dede Allen y la gran labor en la fotografía de Eugen Schüfftan, que conseguiría el premio Oscar por un título que despliega las maquinaciones inherentes a los procesos lúdicos en los que el dinero es el principal protagonista.
El triunfo y la frustración, las arduas maniobras del poder, el sentido existencial de la felicidad, o el alcoholismo liberador, son asuntos que perviven en un gran guión escrito por el propio Rossen con la colaboración de Sidney Carroll, ambos basándose en la novela "The Hustler" de Walter Tevis.
Las habilidades con los tacos que manifiestan Newman y Gleason fueron aprendidas del maestro del billar Willie Mosconi.
Enlaces
Robert Rossen
Paul Newman
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|