• Por Antonio Méndez

dama-desconocida-phantom-lady-poster-criticaDirección: Robert Siodmak.
Intérpretes: Ella Raines, Franchot Tone, Alan Curtis, Thomas Gomez.

Con guión de Bernard C. Schoenfeld (“Sin Remisión”).

Sinopsis

Scott Henderson (Alan Curtis), un ingeniero en crisis con su esposa, se encuentra una noche con una misteriosa mujer (Fay Helm), con quien pasa una noche en el teatro junto.
Poco después descubre en su casa a varios policías: su esposa ha sido estrangulada y él es el principal sospechoso.
Scott afirma haber pasado la noche con esa mujer pero nadie parece haberle visto con ella.

Crítica

dama-desconocida-ella-raines-foto-critica-reviewPelícula de cine negro con misterio criminal producida por Joan Harrison para la Universal.

Se basa en un libro de Cornell Woolrich y muestra el talento de Robert Siodmak para crear atmósferas de tensión con un óptimo sentido narrativo, la puesta en escena, la fotografía…

El film parte de un encuentro casual y progresa como una investigación con falso culpable en modo thriller psicológico.

La trama, a pesar de aspectos forzados y casualidades poco verosímiles, es de interés, de alto ritmo y con personajes peculiares (a destacar las apariciones psicóticas de Elisha Cook Jr. como batería de jazz) involucrados en inventivas situaciones.

Lo más flojo es su conclusión.

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Ella Raines


dama desconocida ella rainesUn hombre llamado Scott Henderson (Alan Curtis) pasa la noche con una extraña y al volver a su casa se encuentra con el cadáver de su mujer. Ha sido asesinada y todas las sospechas recaen sobre él.
Finalmente es acusado y condenado a pena de muerte. Sólo puede demostrar su inocencia encontrando a esa mujer desconocida para que declare y apoye su coartada.

Quizá el argumento de “The Phantom Lady” pueda parecer muy manido e incluso tampoco fuese muy original en 1944. Es algo muy cierto. Sin embargo la película pasa por ser una de las obras mayores del cine negro de todos los tiempos.

Y esto se debe al buen hacer de Robert Siodmak, uno más de los directores alemanes exiliados a causa del nazismo. Ya sólo el arranque es una muestra de su valía. El primer plano de la cinta nos presenta el eje central sobre el que recae toda la trama: se trata de una mujer con un estravagante sombrero a la que Siodmak encuadra de espaldas para esconder su rostro.

Además el director nos da el “tono” correcto de la película, como si de una composición musical se tratara. Presenta a un hombre y una mujer en la barra de un bar, no se conocen, sólo les une la amargura que sienten. Uno tiene problemas insalvables en su matrimonio, la otra hace verdaderos esfuerzos por no llorar al haber perdido al ser que ama. Este pesimismo se corresponde con el ambiente de desolación que se vivía en todo el mundo en aquellos años de guerra. La situación se vuelve angustiosa cuando acusan de asesinato al marido desengañado. Un encuadre con él en el centro del plano y tres policias a su alrededor, mirándole fijamente y casi no dejándole sitio ni para respirar así lo confirma.


Siodmak nos da un respiro. Más bien unas vacaciones. Esto sucede cuando nos presenta al personaje que va a tratar de resolver la situación y encontrar a la mujer del sombrero. Se trata de la secretaria del acusado, una bellísima Ella Raines. El personaje de la protagonista parece extraido de las tiras cómicas de la época, es decir la mujer intrépida que no duda en arriesgar su vida y enfrentarse a todo tipo de aventuras. A partir de aquí la cámara de enamora de la actriz (y nosotros también). Tres películas surgieron de la colaboración entre Ella Raines y su descubridor Siodmak: además de la que nos ocupa, tanto “El Sospechoso” como “Pesadilla” son obras cumbres del cine negro, sobre todo la primera con un extraordinario Charles Laughton también acusado de matar a su mujer en un Londres de calles mojadas y niebla asfixiante. Claro que esta vez es culpable y no es de extrañar si comparamos a la bruja de su esposa con una Ella Raines más bella que nunca.

Otro de los logros de “La Dama Desconocida” es la original estructura narrativa. Aunque la acción transcurre de forma lineal, la película tiene un atractivo carácter episódico. Ella Raines recorre todos los lugares por donde se supone que estuvo su jefe la noche del asesinato. En cada uno de estos escenarios Siodmak nos propone una mini historia, con inicio, desarrollo y desenlace. En todos ellos hay un personaje secundario que es el objeto de las pesquisas de la protagonista. Son tres en concreto:El barman, un músico y una bailarina.



Los tres “cortos” en sí son pequeñas obras maestras. En el primero destaca sobre todo la fotografía expresionista de Woody Bredell que, a las ordenes de Siodmak, nos ilumina el rostro de la Reines cuando, desde un extremo de la barra, mira de forma insistente al sospechoso barman. La persecución nocturna, por unas calles mojadas que no presagian nada bueno y el intento de asesinato en el metro son muestras de una gran pericia técnica. Estoy seguro que estos planos se enseñan en las escuelas de dirección fotográfica.

Pero lo mejor está por llegar. En el episodio del músico (estupendo Elisha Cook Jr.) nuestra particular heroína se viste de prostituta para intentar sonsacarle al corrupto bateria toda la información que pueda. Si ya de por sí es una mujer explosiva, en esta ocasión ademas sobreactúa en el mejor sentido de la palabra para excitar a su victima. La secuencia de la “jam session”, cuando Elisha Cook toca la batería de forma frenética y la Raines le incita a que lo haga más rápido es lo mas parecido a hacer el amor que he visto en una película sin escenas de cama.

Un último apunte, la supuesta estrella consagrada de la película, Franchot Tone, no aparece en escena hasta mediada la cinta. Es a partir de aquí donde el largometraje da un vuelco y sufre una metamorfosis, por otra parte de lo más original, pasa de ser una cinta claramente negra a convertirse en un thriller del mejor Hitchcock. De hecho el final bien podría haberlo firmado el maestro del suspense.

Ethan

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