• Por AlohaCriticón

LA DAMA DESCONOCIDA (1944)

Dirección: Robert Siodmak.

Intérpretes: Franchot Tone, Ella Raines, Alan Curtis, Elisha Cook Jr.

Un hombre llamado Scott Henderson (Alan Curtis) pasa la noche con una extraña y al volver a su casa se encuentra

con el cadáver de su mujer. Ha sido asesinada y todas las sospechas recaen

sobre él. Finalmente es acusado y condenado a pena de muerte. Sólo puede

demostrar su inocencia encontrando a esa mujer desconocida para que declare

y apoye su coartada.

Quizá el argumento de “The Phantom Lady” pueda

parecer muy manido e incluso tampoco fuese muy original en 1944. Es algo muy

cierto. Sin embargo la película pasa por ser una de las obras mayores del

cine negro de todos los tiempos.

Y esto se debe al buen hacer de Robert Siodmak, uno más de los directores

alemanes exiliados a causa del nazismo. Ya sólo el arranque es una muestra

de su valía. El primer plano de la cinta nos presenta el eje central sobre

el que recae toda la trama: se trata de una mujer con un estravagante

sombrero a la que Siodmak encuadra de espaldas para esconder su rostro.

Además el director nos da el “tono” correcto de la película, como si de una

composición musical se tratara. Presenta a un hombre y una mujer en la barra

de un bar, no se conocen, sólo les une la amargura que sienten. Uno tiene

problemas insalvables en su matrimonio, la otra hace verdaderos esfuerzos

por no llorar al haber perdido al ser que ama. Este pesimismo se corresponde

con el ambiente de desolación que se vivía en todo el mundo en aquellos años

de guerra. La situación se vuelve angustiosa cuando acusan de asesinato al

marido desengañado. Un encuadre con él en el centro del plano y tres

policias a su alrededor, mirándole fijamente y casi no dejándole sitio ni

para respirar así lo confirma.

Siodmak nos da un respiro. Más bien unas vacaciones. Esto sucede cuando nos

presenta al personaje que va a tratar de resolver la situación y encontrar a

la mujer del sombrero. Se trata de la secretaria del acusado, una bellísima

Ella Raines. El personaje de la protagonista parece extraido de las tiras

cómicas de la época, es decir la mujer intrépida que no duda en arriesgar su

vida y enfrentarse a todo tipo de aventuras. A partir de aquí la cámara de

enamora de la actriz (y nosotros también). Tres películas surgieron de la

colaboración entre Ella Raines y su descubridor Siodmak: además de la que

nos ocupa, tanto “El sospechoso” como “Pesadilla” son obras cumbres del cine

negro, sobre todo la primera con un extraordinario Charles Laughton también

acusado de matar a su mujer en un Londres de calles mojadas y niebla

axfisiante. Claro que esta vez es culpable y no es de extrañar si comparamos

a la bruja de su esposa con una Ella Raines más bella que nunca.

Otro de los logros de “La dama desconocida” es la original estructura

narrativa. Aunque la acción transcurre de forma lineal, la película tiene un

atractivo carácter episódico. Ella Raines recorre todos los lugares por

donde se supone que estuvo su jefe la noche del asesinato. En cada uno de

estos escenarios Siodmak nos propone una mini historia, con inicio,

desarrollo y desenlace. En todos ellos hay un personaje secundario que es el

objeto de las pesquisas de la protagonista. Son tres en concreto:El barman,

un músico y una bailarina.

Los tres “cortos” en sí son pequeñas obras maestras. En el primero destaca

sobre todo la fotografía expresionista de Woody Bredell que, a las ordenes

de Siodmak, nos ilumina el rostro de la Reines cuando, desde un extremo de

la barra, mira de forma insistente al sospechoso barman. La persecución

nocturna, por unas calles mojadas que no presagian nada bueno y el intento

de asesinato en el metro son muestras de una gran pericia técnica. Estoy

seguro que estos planos se enseñan en las escuelas de dirección fotográfica.

Pero lo mejor está por llegar. En el episodio del músico (estupendo Elisha

Cook Jr.) nuestra particular heroína se viste de prostituta para intentar

sonsacarle al corrupto bateria toda la información que pueda. Si ya de por

sí es una mujer explosiva, en esta ocasión ademas sobreactua en el mejor

sentido de la palabra para excitar a su victima. La secuencia de la “jam

session”, cuando Elisha Cook toca la batería de forma frenética y la Raines

le incita a que lo haga más rápido es lo mas parecido a hacer el amor que he

visto en una película sin escenas de cama.

Un último apunte, la supuesta estrella consagrada de la película, Franchot

Tone, no aparece en escena hasta mediada la cinta. Es a partir de aquí donde

el largometraje da un vuelco y sufre una metamorfosis, por otra parte de lo

más original, pasa de ser una cinta claramente negra a convertirse en un

thriller del mejor Hitchcock. De hecho el final bien podría haberlo firmado

el maestro del suspense.

Ethan

Puntuación

AlohaCriticón:
Usuarios:
[Total:7    Promedio:4.3/5]

Tú también puedes votar. Desliza el ratón por las estrellas verdes para dejar tu puntuación