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"El árbol del mal, da extraños frutos.", dice el estribillo de la
canción "Strange fruits", interpretada por la gran Billie Holliday, y que es
utilizada por Ken Loach en el momento álgido de la película, junto con unas
imágenes de la época de represión racista en el sur de los Estados Unidos.
Efectivamente, Loach vuelve de nuevo a su hábitat natural, el cine de
denuncia social, utilizando para ello el trasfondo de una historia de amor
entre una irlandesa católica y un pakistaní musulmán. La intransigencia
religiosa, los prejuicios de raza, así como el carácter atávico en
determinados entornos, serán utilizados por Loach para hacer progresar la
película.
Y quizá sea la recreación excesiva sobre esas cuestiones sociales, el
lastre que hace que la película no termine de despegar para llegar a más
altas cotas: la insistencia machacona en la intolerancia de las doctrinas
religiosas (ya sea la musulmana o la católica; fácil maniobra de Loach para
meterse al espectador en el bolsillo, aprovechando el momento de
desprestigio de las principales corrientes religiosas); o bien, la reiteración
hasta la saciedad del anacronismo del matrimonio de conveniencia.
A todo ello hay que añadir la inconsistencia del personaje masculino
(Casim), error atribuible a la elaboración del guión y a su proyección en
pantalla. Una posible solución hubiera sido alternar los roles: que el
personaje femenino fuera miembro de la familia musulmana y que el
personaje masculino interpretara el papel de profesor de música. Sin
embargo, con esta solución nos habríamos cargado la posibilidad de ver la
interpretación de Eva Birthistle, que es lo mejor de la película.
Alberto Alcázar
Las GUÍAS DE POP Y ROCK Años 50-60-70-80-90. Elvis, Beatles, Stones, Led Zeppelin, U2, REM... [+] Infórmate.
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