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El último trabajo del gran Harold Lloyd es este mediano producto cómico firmado por Preston Sturges y producido por Howard Hughes, quienes intentan adaptar al trepidante mundo sonoro de la screwball comedy las características físicas del slapstick que desarrolló con genialidad Lloyd en su gloriosa etapa muda, pero lamentablemente no logran establecer una trama demasiado interesante y recuperan simplemente en un asunto bastante trivial algunos momentos atléticos presentados con anterioridad en películas como "El hombre mosca" o "Ay, que me caigo" retomando el personaje que Harold incorporará en "El estudiante novato" ("El pecado de Harold Diddlebock" comienza con las escenas finales de este título).
Aún así, la película (que fue mutilada en parte por Hughes) tiene sus buenos momentos cómicos, en especial algunos diálogos superpuestos y frenéticos muy bien trabajados y las escenas en el edificio con el león, que aunque calcadas de las situaciones pretéritas del fenomenal cómico, resultan suficientemente simpáticas. La chica objeto de deseo de Lloyd en esta película es la guapa Frances Ramsden, novia por esa época de Sturges.
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Harold Lloyd
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