• Por AlohaCriticón

BIENVENIDOS A BELLEVILLE (2002)

Director: Sylvain Chomet.

Intérpretes: Película de animación.

Nada parece interesarle al pequeño Champion. Todo le aburre, nada le motiva. Su abuela, Madame Souza, prueba una y mil variantes para borrar la aburrida mueca del pequeño. Ni la llegada del cachorro Bruno puede cambiar las cosas. Hasta que la abuela, casi accidentalmente, descubre que a su nieto lo fascinan las bicicletas. Es así como Champion se encuentra con su destino y comienza a crecer entre rigurosos entrenamientos y el tozudo amadrinamiento de la anciana. Por fin llega a competir en el emblemático Tour de France, pero un grupo de mafiosos lo secuestra junto a otros dos rezagados competidores. Madame Souza (¿Sousatzka?) y el sabueso Bruno parten tras su rastro, hasta llegar a Belleville, una gigantesca metrópolis al otro lado del mar. Allí conocen a “Las Trillizas de Belleville” – otrora reinas del Music Hall – quienes se sumarán a la misión de rescatar a Champion.

Concebida con una estética propia de los film-noir, “Les Triplettes de Belleville” fue dirigida por Sylvain Chomet, autor de comics devenido en director cinematográfico. La película fue candidata al Oscar al Mejor Film de Animación, donde compartió “terna” con tanques de la talla de “Buscando a Nemo” (de Pixar/Disney, a la postre la ganadora) y “Tierra de osos” (de Disney), lo que le permitió acceder a mercados ubicados más allá de Europa.

Tratada con elementos propios de una puesta en escena con personajes “reales”, la película hace moroso el tiempo cinematográfico para instaurar la historia contada sin que se note el más mínimo prejuicio por parte de Chomet. Y resultado es muy bueno, dado que esa lentitud no se siente. Por el contrario, se disfruta.

La primera secuencia del film está registrada en blanco y negro y la fotografía remite a la proyección de una vieja cinta de época. Mientras las trillizas hacen su número, varias leyendas hacen sendos “cameos”: Django Reinhart toca su guitarra, Josephine Baker baila semidesnuda enloqueciendo a la platea masculina y un remedo de Fred Astaire… ¡es devorado por sus propios zapatos de tap! La sensación ante lo presentado en los encuadres, la estética y las situaciones de slapstick, es que en cualquier momento aparecerá Charlot en pantalla o, al menos, Betty Boop. Es que lejos de esconder a sus influencias y a los objetos de su admiración, Chomet los homenajea a lo largo de toda la obra. En una de las paredes de la casa de las hermanas, por ejemplo, puede verse un poster del film “Las vacaciones de Monsieur Hulot”, de Jacques Tati (a quien se dedica la película en los créditos finales). Y en la escena de la persecución – que funciona como una verdadera coda -, existen infinitos guiños al cine en general: el peculiar vehículo en el que huyen Champion y sus aliados dobla las esquinas como el Batimóvil pergeñado por Tim Burton, el suspense se eleva al infinito cuando una señora va a cruzar la calle con su bebé en un cochecito, un tren se interpone entre perseguidores y perseguidos y muchos, muchos etcéteras más concebidos para la delicia del público cinéfilo.

Prácticamente muda, la película es sumamente descriptiva, expresionista en el diseño de sus dibujos, y apuesta a situaciones irónicas permanentemente. Las viejas glorias hoy se alimentan con ranas cazadas con bombas molotov, la diversión (y, tal vez, parte de la subsistencia) proviene de hacer percusión con viejos electrodomésticos. La arquitectura de la megalópolis Belleville recuerda a Nueva York y la mayoría de sus habitantes son obesos y obtusos, escenario perfecto para la existencia de un submundo dedicado a extraerle la sangre – literalmente – a aquellos que caigan en sus garras.

El producto es técnicamente irreprochable. Chomet se valió de unos pocos escenarios en 3D (el resto de la perspectiva y la profundidad los da el estilo del dibujo) y casi no se adivina la presencia de computadoras: un soplo de aire fresco recurriendo, simplemente, a las tradiciones del género.

La banda sonora es deliciosa y combina el jazz clásico con percusión al estilo de “Stomp”, un pasaje portugués y partituras para piano de Bach. El tema central, “Belleville Rendez-Vous”, también fue candidato en Hollywood… c’est magnifique!!!

Hace ya bastante tiempo, por suerte, que el cine de animación dejó de ser exclusivamente destinado al público infantil. Hoy las historias pueden ser compartidas por grandes y chicos. Ésta es una donde los más pequeños podrán disfrutar de la eterna fascinación que provocan los universos animados, al tiempo que los adultos sabrán apreciar los agudos mensajes que se esconden – y no tanto – en los vericuetos del relato.

Dan ganas de reciclar la vieja bicicleta de nuestra infancia y partir a la aventura, dando timbrazos con rumbo a Belleville.

Raúl Bellomusto

Puntuación

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