• Por AlohaCriticón

RETRATOS DE UNA OBSESION (2002)

Director: Mark Romanek.

Intérpretes: Robin Williams, Connie Nielsen, Michael Vartan, Gary Cole.

Nina (Connie Nielsen) y Will Yorkin (Michael Vartan), padres de un niño llamado Jake (Dylan Smith), acuden siempre a revelar sus fotos a la misma tienda, sin sospechar que su encargado, Seymour “Sy” Parrish (Robin Williams), es un hombre solitario obsesionado de manera enfermiza con sus vidas.”Él sabe todo sobre tu vida… Tú no sabes nada de él”. Esto era lo único que sabía de “Retratos de una obsesión (One Our Photo)”, una película trepidante que le da la oportunidad a Robin Williams a cambiar radicalmente de registro.

Éste interpreta a un solitario dependiente, Sick, de un superamercado encargado de revelar las fotos. A partir de su trabajo crea una peligrosa fijación sobre una familia a la cual le revela sus fotografías desde hace años. Una madre (Connie Nielsen, perfecta), un padre (Michael Vartan) y su hijo son el foco de tal obsesión. En ellos Sick encuentra todo lo que buscaba: amor, compañía y comprensión, y aunque todo comienza como un pasatiempo supuestamente inofensivo, todo empieza a complicarse cuando él pierde su trabajo y tiene que buscar formas para seguir en la vida de esa familia.

Pasiones, inquietud, tensión, infidelidades, amor, soledad… todo dentro de una película que se escapa de los típicos productos de acción sin un más mínimo argumento, y aunque tenga carencia de grandes secuencias de persecuciones o similares (salvo el final) sigues el film pegado a tu asiento y con suma atención.

Robin Williams está inmenso, y aunque siempre sonrie desprende dramatismo, soledad y nos muestra una mente extraña que da miedo; Connie Nielsen (que acaba de ganar la Concha de Plata por otro papel) es el contrapunto perfecto para el papel protagonista, desprende por cada poro de su rostro fragilidad y amor y realmente da pena todo lo que le ocurre a lo largo de la cinta. P>

En fin todo un mérito de película en la que todo encaja.

Lo mejor: Williams, Nielsen y el sueño sangriento/ocular de Sick.

Lo peor: tal vez saber ya como va a acabar. (Lo explican al principio.)Miguel Calvo Marqués

Cuando hacemos referencia a la palabra obsesión hablamos de una idea que tenazmente asalta a la mente, y cuando nos referimos a Robin Williams actuando en “Retratos de una obsesión”, entonces hablamos de una excelsa actuación, tan convincente que logra impactar al público con su versatilidad de interpretación.

“Retratos de una obsesión”, historia que habla de una persona sin pasado ni futuro, sólo con un presente muy sugerente a la desgracia y la monotonía, un hombre obsesionado con una vida que no es suya, una familia a la que no corresponde y entregado a una fantasía incontrolable, que poco a poco rebasará los límites de la razón y provocará grandes disturbios a las víctimas de su fantasiosa vida.

El filme se desarrolla de forma cautelosa, con tal detalle que logra plantear una atmósfera deprimente que rodea a los personajes principales, el director monta escenas en las que encapsula la esencia de los personajes, así como su situación, con un toque de cautela atrapando e interesando al público en general; Robin Williams logra una elocuencia transmitida a través de su rostro, realizando no sólo una magnífica actuación, sino también una muy fidedigna interpretación, siendo esto lo más sobresaliente e impactante del filme, pues aunque la trama y el desarrollo no sean muy novedosos, la actuación de Robin Williams es impresionante, pues logra cambiar de repertorio sin ninguna dificultad y logramos creerle su actuación al 100%, rodeado de un reparto lo suficientemente competente, como para dar la talla y actuar a su lado sin verse opacados, tal es el caso de Connie Nielsen , actriz que logra destacar en su papel de madre y esposa, así también como compradora compulsiva.

En sí los personajes no se definen completamente, sólo se nos muestra un esbozo de lo que son, haciéndose presente sólo una pequeña parte de lo complicada que es su vida, siendo este un desliz que amedrente al filme, pues la trama no cobra profundidad suficiente como para trascender más allá de sus actuaciones o de un buen momento visionando este filme, aunque sea una historia que se manipula con estrategia no cabe duda de que dicha trama no prestaba para mucho, pues no es un tema que se pueda explayar sin volverse tedioso el asunto.

A pesar de sus privaciones que son rápidamente subsanadas, debo señalar que contiene un buen mensaje hacia la sociedad en general, nos enseña a tener un cierta desconfianza y a ser más precavidos con las personas que conocemos, entre muchos otros aspectos conforme a la apariencia de cada quien, si muestran una cara y en verdad sólo es un disfraz, logrando que el espectador observe a su alrededor aterrorizado de lo que se pueda encontrar en su entorno, cavilando sobre la verdadera esencia de las personas, pensándolo dos veces antes de dar la mano a un desconocido, ¿en verdad qué es lo que evoca el filme?, ¿desconfianza hacia el entorno?, ¿oportunidades para el entorno? ¿O un buen entretenimiento?; siendo estas interrogantes las que lleven al espectador a ver e interpretar un filme que vale la pena el tiempo que se le dedique, sin embargo no es de aquellos productos cinematográficos hechos para trascender por su trama, sino por la actuación de su protagónico.

Lucio Avila

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