• Por Antonio Méndez

guns n roses chinese democracy criticas de discosCrítica

Este “Chinese Democracy” ya había logrado el estatus de leyenda… que si sale ahora, que si más tarde, que si no sale, que si Axl Rose se ha recluido a lo Howard Hughes y no sale más de su habitación… Pues aquí está por fin la democracia china (lamentablemente hasta la fecha sólo en la ficción titulera de este disco).

Es el sexto disco en estudio de Guns N’ Roses (bueno, de lo que queda de Guns N’ Roses) y desde luego tiempo ha tenido Axl para trabajar en las piezas. Tanto que muchas suenan algunas demasiado sobreproducidas con aspiraciones épicas. Le falta en ocasiones el espíritu de inmediatez que caracteriza su principal ascendencia en épocas previas con Slash y compañía: el hard rock y el blues-rock clásico.

Escuchemos el álbum. Se abre con la canción que titula el disco, “Chinese Democracy”, tema en donde sin demasiada definición lírica se mezcla el regir naciones con puño con la masturbación. Suenan en su intro voces con aglomeración humana (se supone que china), una retumbante percusión y efectos con efecto atmosférico-espacial antes de un potente riff hard rock distorsionado con resonancias de Black Sabbath. No es un mal tema para comenzar el disco, posee fuerza rockera aunque podría limitarse en su excesiva aglomeración gratuita de sonidos y optar más por el hard-blues rock que por el rock industrial.

En “Shackler’s Revenge” se manifiesta de nuevo que el rock industrial tiene mayor presencia en las composiciones y arreglos que el blues-rock o el hard rock en el actual Axl Rose, quien afirma con voz grave-amenazadora en el texto que tiene la divertida sensación de que algo va a salir mal hoy. Sobreproducido, efectos y guitarras, adornos por aquí y acullá sin demasiado enfoque, y ritmos electrónicos.

El comienzo de “Better” es curioso. Se escucha una voz femenina tipo Madonna y parece que estemos ante una canción dance-pop. Posteriormente entra la voz de Axl y el riff de guitarra modifica las primeras sensaciones en un desarrollo básicamente pop-rock con retazos hard. Posee suficiente enfoque melódico y el cruce de sonidos FM no termina de molestar.

“Street Of Dreams” es la primera balada del álbum. Con aspiraciones épicas, suena un piano a lo Elton John y unos acordes guitarreros a lo Who. No faltan arreglos orquestales con cuerdas y guitarras enardecidas intentando acentuar la carga emocional en algunos pasajes. Demasiada mezcla para tal logro.

Si de mezclas hablamos, nada mejor que escuchar “If The World”, comunión de guitarra flamenca, sensual funk y rock industrial. Es una historia de amor apocalíptico con evidentes aciertos rítmicos.

Unos coros celestiales abren “There Was a Time”, otra tema singular de enfoque épico y ambicioso trabajo en la producción, con arreglos orquestales de cuerdas, interpretación vocal teatral tipo glamera y guitarras hard rock.

“Catcher In The Rye”, canción con título de novela de J. D. Salinger, es una pieza pop-rock con piano y algún aire country-rock que mezcla a los Stones del “Exile On Main Street” con los Wings. No falta una parte electrónica nuevaolera y coros “nanananana”.

“Scraped”, con significación en los coros y mezcla de ritmos funk y rock industrial, suena formulista; mientras que “Riad ‘N The Bedouins” da rienda suelta a sus querencias electrónicas sin perder las bases previas de pujante funk-rock y rock industrial con influencias de Jane’s Addiction.

En “Sorry” parece que quiere imitar a Pink Floyd pero se queda en una balada rutinaria con algún trazo blues.

El texto de “IRS”, hard rock FM, es bastante ridículo con una investigación amorosa que implica incluso al FBI y al presidente de los Estados Unidos.

En la tonada pop-rock “Madagascar”, con letra formulista sobre pérdida y desorientación, Rose adopta una voz rota a lo Bruce Springsteen con arreglos orquestales adornando una compositiva bastante olvidable con inclusión de efectista palabrería.

Las dos últimas canciones tienen muy buen énfasis emocional y son dos de los mejores momentos del álbum. La romántica “This I Love” es una gran balada con un precioso piano clásico abarrocado y arreglos orquestales. La interpretación de Axl es espléndida y la melodía es una de las mejores del disco. Posee y transmite fuerza en su expresión sentimental, al igual que “Prostitute”, otro corte épico con participación de piano al que le sobra la caja de ritmos pero posee suficiente fuerza en crescendos y variantes rítmicas, siendo la capacidad vocal de Axl uno de los puntos fuertes del tema (y del álbum).

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