• Por Antonio Méndez

Crítica

Miembro del grupo Yes, el teclista Rick Wakeman dio inicio a su carrera en solitario (sin contar el “Piano Vibrations”) con este disco, “The Six Wives Of Henry VIII”, un trabajo instrumental (con algunas retazos vocales climáticos) dividido en seis piezas, que intentan retratar sonoramente a las mujeres del famoso rey inglés Enrique VIII.

Estas descripciones progresivas de Wakeman, ayudado en la sección rítmica por algunos compañeros de Yes, vienen determinadas por las sensaciones que el músico británico percibía de cada una de ellas tras la lectura de un libro sobre las esposas del orondo monarca en un aeropuerto londinense.

Rodeado de pianos, clavicordio, órganos, moog y mellotron, Rick va desplegando un disco irregular con pasajes absorbentes de excitante desarrollo instrumental y buen tacto en las melodías, en especial los desarrollados en la preciosa y variable “Catherine Howard” (que presenta un banjo eléctrico tocado por Dave Cousins, miembro de los Strawbs), la intensa “Anne of Cleves” o la atmosférica y mística “Jane Seymour” (con un órgano interpretado en la Catedral de St. Giles) y otros menos atractivos, en los que se echa en falta una mayor erudición melódica, mayor originalidad en los cambios de tempo, mayor riqueza tonal y un menor virtuosismo autocomplaciente.

A pesar de ello, casi todas las piezas contienen algún tramo apasionante y atractivo, con esa amalgama de rock, jazz y reminiscencias de composiciones clásicas, en especial de Wolfgang Amadeus Mozart y Johann Sebastian Bach.

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