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Para ayudar a Waits en la creación de este “Real Gone”, un disco dominado por el blues y el jazz con resonancias funk, folk y ritmos latinos, encontramos a un buen puñado de estupendos instrumentistas, como los bajistas Larry Taylor, antiguo miembro de los Canned Heat, y Les Claypool, de Primus, y los guitarristas e intérpretes de banjo Marc Ribot, ex Lounge Lizards, y Harry Cody, antiguo componente de Shotgun Messiah. Como percusionista destaca la aparición del propio hijo de Tom, Casey Waits.
El álbum, co-escrito entre Tom y su esposa Kathleen Brennan, se inicia con “Top of the hill”, una estruendosa pieza blues-funk de perfil hip hop y disonancia que presenta unas áridas percusiones vocales que el propio Waits realizó encerrado en su cuarto de baño.
“Hoist that rag” se asienta en el blues con ritmos latinos, “Sins of my father”, una hipnótica pieza de más de diez minutos con vocalidad a lo Louis Armstrong, desarrolla estampas de outsider con ánimo de redención. Se trata de un blues-reggae mortuorio con retazos de gospel y trazas del Ennio Morricone de “Hasta que llegó su hora”.
“Shake it” es un mambo garajero bluesy anclado en una sórdida atmósfera, “Don’t go into that barn” mantiene un clima intrigante y misterioso en base a su blues desaliñado con un absorbente clima que alcanza su auge con un excitado Waits en el estribillo.
“How’s it gonna end” parece mixturar el blues, el jazz y el sirtaki griego. “Metropolitan glide”, de nuevo con percusión vocal, es un funk cubista (término acuñado por el propio Tom Waits) a lo James Brown, letárgico en su minimalismo. El elegante jazz de “Dead and lovely” nos lleva hasta el cabaret en una historia de arribismo a través del sexo que parece una estampa de cine negro. De nuevo Waits vuelve a mostrar inclinación por Louis Armtsrong, una de sus más claras influencias vocales.
“Circus” muestra una historia recitada en una extraña atmósfera circense mientras que “Trampled rose” encuentra la voz más humana de Waits, quien fuerza sus cuerdas vocales para conceder mayor intensidad emocional a esta hermosa balada, cuyo ritmo tranquilo continúa en “Green Grass”, tema de amor de áspera exhibición vocal y un tempo que recuerda de nuevo al Morricone de Sergio Leone.
“Baby gonna leave me”, con desgarrada percusión vocal, resulta ser una cruda pieza bluesy, que rebota en estampas de outsider. “Clang boom steam” es un irónico y corto tema de carácter industrial que da paso a “Make it rain”, blues de tempo sinuoso interpretado con rabia que dibuja una traición amorosa desembocada en soledad.
El álbum, antes de la pieza oculta, se cierra con “Day after tomorrow”, sensible tema folkie antibélico, con un soldado reflexionando sobre el sentido de la guerra y el recuerdo de un amor lejano.
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