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Ingmar Bergman, siempre tan complejo y sesudo él, desarrollando su poderosa imaginería y su abstracción lírica para recrear, de la mano del pionero director sueco Victor Sjöström, maestro del cine mudo, influencia también para el propio Bergman y sensacional protagonista de este título, una agridulce y cautivadora revisitación de la memoria y de la presencia existencial desde una disposición alucinada y onírica, con una penetrante horadación psicológica y con apuntes alegóricos que el autor sueco casi siempre introduce sus películas más ambiciosas a nivel artístico y filosófico.
Los temas básicos de este agridulce drama psicológico, con ligeros momentos de humor en la interacción entre el médico y su ama de llaves, son la vejez, el aislamiento y el trayecto existencial, la muerte, el amor, la vida, la redención, y los conflictos vitales que conforman nuestro presente.
Mediante una serie de viñetas, excepcionalmente fotografiadas por Gunnar Fisher, vamos acompañando al añoso profesor Ïsak Borg (inmenso Sjöström) en un viaje externo e interno, saboreando en su remembrazas sus fresas salvajes en un sendero con múltiples simbologías que busca configurar el sentir del personaje central retratado como manera de penetrar en sus entrañas emocionales, a base de tramos cuasi surrealistas con flashbacks con presencia física del presente en el pasado, silencios evocativos que dicen más que callan, temerosos y secretos sueños desarrollados en impactantes secuencias (inolvidable el primer sueño del film que conecta de manera simbólica con la conclusión del film), conversaciones intergeneracionales de relevo emocional, expresivos encuadres y sensitivos planos cortos, algo habitual en la filmografía de Ingmar Bergman, quien se vuelve a rodear para su propósito con su troupe habitual, un cúmulo de grandes intérpretes como Ingrid Thulin, Bibi Andersson, Gunnar Björnstrand, Max von Sydow o Gunnel Lindblom, actores y actrices que gracias a la mano maestra de Bergman nos han hecho disfrutar de algunas de las mejores películas jamás rodadas en tierra europea.

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Una de las obras maestras del cine y de la filmografía del director y guionista sueco Ingmar Bergman.
“Fresas salvajes”(1956) es un film profundo, emotivo, con contenido onírico que trata de temas tan humanos como la soledad, la vida, la muerte, el sentido de la vida, el saber, las relaciones humanas, el amor, el perdón y así un largo etc.
La trama gira entorno a una eminencia en el campo de la medicina, el profesor Isak Borg, interpretado por Victor Sjöström, al que le conceden el título de “Doctor Honoris Causa” por su jubilación. Éste es el final de su viaje, llegar a la universidad para la ceremonia.
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En su camino hasta llegar a la conmemoración, le acompañará su nuera (Ingrid Thulin) que ha de abandonar a su marido porque no quiere tener un hijo, un grupo de jóvenes autoestopistas, un matrimonio frustado y diferentes familiares y amistades que irá visitando por el camino antes de llegar a la universidad. Durante el viaje parará en la casa donde pasaba sus vacaciones de niño, donde crecen fresas salvajes y tuvo su primer amor.
Un elemento muy importante en el film son los sueños. Los va teniendo antes, durante y después del viaje. Sueños con un ambiente surrealista y expresionista alemán que van tratando temas de la muerte, la vida, el perdón, etc. y que atormentarán al profesor. El intentará darles una explicación para poder encontrar la felicidad y la verdadera esencia de su vida.
Temas metafísicos y filosóficos se van mezclando en la trama mientras diferentes encuentros con personas tanto allegadas a él como no, irán dando significado a su existencia a través de bellas imágenes y sentimientos muy profundos y emotivos.
La frialdad y la insensibilidad del profesor serán parte de los problemas que siempre ha tenido en su vida. Ésto es lo que le provoca una falta de vitalidad e insatisfacción. Mediante sus sueños y los encuentros con demás personas podrá comprenderse.
Ésta película como muchas otras de su filmografía causaron un gran reconocimiento de la crítica, concediendo a Ingmar Bergam más de un Oscar por algunas de sus películas y una gran multitud de premios en festivales europeos.
Uno de sus máximos admiradores es Woody Allen. El cual lo homenajea en más de una ocasión en sus películas; ya es el caso de “La última noche de Boris Grushenko“ y en “Desmontando a Harry” en la que la historia del profesor que va ser homenajeado por una universidad será tratada ésta vez por Allen comicamente.
Miguel Herrero Herrero
"Fresas salvajes" es un filme lleno de ternura, amor, solidez y esperanza. A
través de Isak Borg, Bergman nos conduce hacia la hora de nuestra muerte de
forma que compartimos los miedos del protagonista y le apoyamos a pesar de
cómo, a través de su nuera y su hijo, nos lo presentan. Estos dos personajes
lo dibujan como un ser egoísta e indiferente con los problemas de su
familia, un viejo preocupado de sus asuntos y que rechaza toda ingerencia en
la vida ajena. Nosotros seríamos como aquellos jóvenes que conoció en el
camino hacia la muerte, los tres, en especial la chica, adoraban al profesor
por sus manías, su complicidad y su experiencia. Mediante estos personajes y
el ama de llaves, el director sueco nos permite conocer a e este hombre
pronto a la muerte pero que sigue conservando su intachable personalidad a
la perfección.
El actor Victor Strojom representa de forma magistral el papel de un hombre
maduro que ha rectificado pocas veces en su vida, pocas veces ha pedido
perdón a los seres a los que amaba, es en la hora de su muerte cuando acuden
a su mente los recuerdos de su niñez que se mezclan con su vida presente de
forma casi macabra. Bergman nos permite ver las pesadillas que atormentan al
personaje pero también los recuerdos hermosos que revive cuando no logra
concebir el sueño, es esta forma de evasión la que se relaciona con la
indiferencia que muestra ante el dolor de Marianne que acude a él en busca
de protección. Cuando ella le repite la contestación tajante con que
respondió a su petición, él se retrae arrepentido pero no es capaz de decir
"perdón". En estos dos personajes se combina la esperanza de Ingrid Thulin y
la solidez de Victor Strojom. Marianne acude a él en busca de ayuda y espera
que su marido ceda en su rigidez, en su mirada nos percatamos de la profunda
tristeza que invade su ser, aun así, resplandece en medio de toda esa
tormenta( durante toda la película llueve) un atisbo de esperanza.
Confirmando esta solidez que representa el protagonista tenemos a su madre,
en extremo fría y distante y a Evald, resultado de un matrimonio frustrado.
Dentro de esta familia que conocemos a través de los sueños del profesor y
con la cual entendemos sus actuaciones, Bergman nos muestra la humanidad de
estos tres personajes. La abuela no se nos presenta tan fría viendo como
habla de las muñecas de sus hijas; cuando Evald entra en la habitación de su
padre confiesa amar a su esposa, aquí comprendemos su debilidad y sentimos
lástima; el viejo profesor nos enternece con sus manías y sus gestos, cuando
los chicos le entregan el ramo de flores o cuando decide irse en coche a
pesar de los ruegos de su ama de llaves. En este sentido, Sara, primer amor
del profesor, también nos presenta su debilidad cuando llora porque en vez
de amar a quien la ama, ama a un ser reprochable en todos sus aspectos.
Podemos observar en esta película un camino que se recorre, la historia de
una familia disciplinada de la que cada uno de sus personajes heredan su
rigidez. Las mujeres son los personajes claves en la vida de los dos
médicos, sin ellas, serían como estatuas, son ellas las que los hacen
enrojecer de rabia pero a la vez son la razón de su existencia. A pesar de
las pésimas relaciones con su difunta esposa, que Bergman nos enseña, el
profesor la ama con todo su corazón; pero hablando de amor, esta el amor de
la más pura amistad entre el protagonista y su ama de llaves, es esta una
mujer singular, una de esas personas que nunca pierde su severa apariencia
pero que en el fondo es la humildad personificada, el cariño con el que le
prepara el traje o el desayuno son buenas muestras de ello. El ama de llaves
mantiene con vida al profesor, en el final, cuando el profesor ya ha
repasado su existencia y decide aflojar la tensa cuerda que los separa,
ella, firme, niega el poder dispensar esa rectitud que es la base de su
supervivencia.
Es interesante como Bergman justifica todo aquello que plantea alguno de los
protagonistas con una acción, por ejemplo, el profesor afirma en una ocasión
el disgusto que le produce dañar a una mujer, poco después, se ve el gesto
de reproche del profesor cuando el marido de la extraña pareja a la que
llevan ataca a su esposa.
Bergman nos anuncia la muerte del personaje con esa magnífica representación
que aparece en su primer sueño; después comenzamos un viaje en el que el
director nos muestra por un lado, la vida pasada del profesor, y por otro,
la vida presente con la que podemos experimentar algo maravilloso, conocer
los cambios, con sus adelantos y sus atrasos de un hombre que nos ha
mostrado el corazón.
Calabaza
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