|
Aunque un poco bufonesca, muy entretenido segundo film de Roger Moore como
el agente de la inteligencia británica, esta vez acompañado por el mítico
actor que encarnaría a Drácula, Sherlock Holmes, La Momia, y demás
personajes de la factoría Hammer, el siempre elegante y carismático
Christopher Lee, quien curiosamente era primo de Ian Fleming, creador del
007.
En esta ocasión Moore pasa con increíble facilidad por las dos caras que
hacen honor a la reputación del seductor espía, empezando por su usual
actitud sarcástica, ingeniosa y ligera, al tono áspero, malicioso y
taciturno que haría tan distintivo a Connery. Todo esto implícito en la que
tal vez ha sido la mas oscura y misógina de las escenas que rodaría Moore
como el popular agente (exceptuando el asesinato a sangre fría de Emile
Leopold Locke en "For your Eyes Only"), la interrogación de Andrea Anders en
una habitación del hotel península en Hong Kong, un tanto brutal y
despiadada para el mismo actor de la serie "el santo". |  |
El guión, adaptado como de costumbre por Richard Maibaum y Tom Mankiewicz,
se aleja bastante (casi totalmente) de la novela de Fleming, cambiando tanto
situaciones como locaciones, conservando a la chica Bond y al villano de
turno, y añadiendo a este ultimo un propósito, la posesión del "agitador
solex" un artefacto que dará el monopolio de la energía a su poseedor. Un
McGuffin inspirado por la crisis del petróleo y los energéticos de
principios de los 70.
El contrincante de Bond, Francisco Scaramanga, bautizado así ya que ese era
el apellido de un joven griego odiado por Fleming en sus días de escolar en
Eton. Tanto en la novela como en el film, Scaramanga es un asesino
profesional que trabaja para la KGB, curioso poseedor de tres pezones, y de
un ostentoso revolver bañado en oro. En la cinta, el villano es casi el lado
oscuro de Bond, y se le dota de cualidades psicopáticas mas interesantes,
como su afición por los duelos a muerte, llevados a cabo en su isla privada,
en la que sus oponentes se adentran en una oscura y claustrofóbica "casa de
juegos" que posee además una taberna del oeste, con un cowboy; un garaje con
Al Capone y sus esbirros; un cuarto de espejos; y el muñeco de cera del
mismísimo James Bond.
 | El reparto de la cinta es completado por Herve Villechaize, el secuaz bajo
de estatura, quien se suicidaría unos años después, entregado por completo
al alcoholismo; Clifton James, de nuevo como el revoltoso sheriff J.W Pepper
de "Live and Let Die"; y dos bellezas suecas de la época, Maud Adams como
Andrea Anders, la amante de Scaramanga y Britt Ekland como Mary Goodnight,
una torpe agente del MI6 cuya ineptitud es compensada por su increíble
belleza. |
Dirigida por Guy Hamilton, en su cuarto trabajo para la serie. La cinta
cuenta además con las valiosas contribuciones de John Barry en la banda
sonora, Peter Murton en los decorados, la fotografía de Oswald Morris
(remplazando a un físicamente decaído Ted Moore); Maurice Binder en el
diseño de los títulos; Bob Simmons y W.J Milligan Jr. en las secuencias de
riesgo, y Derek Meddings como el nuevo miembro del equipo oficial 007, en
los efectos visuales y las miniaturas. Curiosamente esta fue la ultima cinta
de Harry Saltzman, quien después de doce exitosos años como co productor,
vendería su parte de los derechos a la compañía United Artists, dejando como
productor en solitario de la franquicia más exitosa del celuloide a Albert
R. Brócoli.
Este clásico escapista de la serie contiene escenas antológicas, como la
lucha en el camerino de Beirut; el excitante escape de Bond a bordo de un
automóvil AMC, completando un impresionante giro de 360 grados en un
derruido puente, a pesar del vergonzoso efecto de sonido que lo acompaña;
las hermosa vista de la isla Pukett, conocida entre los nativos como "la
isla de James Bond" y en la que se libra el desenlace de la historia, el
mano a mano entre Bond y el asesino mas letal del planeta, su Walther PPK y
sus seis balas contra la pistola de oro y su único y hasta ahora infalible
proyectil. Pierluigi Puccini
Enlaces
Christopher Lee
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|