• Por AlohaCriticón

evil posterDirección: Mikael Hafström.
Intérpretes: Andreas Wilson, Henrik Lundström, Gustaf Skarsgard, Linda Zilliacus.


Erik Ponti (Andreas Wilson) es un adolescente problemático al que expulsan del colegio por su comportamiento violento. Erik, en realidad, no hace más que desahogarse de la difícil situación personal que vive en su propia casa, derivada de la relación con su irascible padrastro. Debido a ello, el muchacho será internado en un centro educacional para adolescentes de familias aristocráticas y acaudaladas.

Con el paso del tiempo, se consolida el aserto que proclama que las películas cuyo argumento se centra en la interrelación chicos-internado, suele funcionar a la perfección en cuanto al reconocimiento del público y de festivales. Ahí tenemos dos botones de muestra como son “Adiós, muchachos” (1987) y “Los chicos del coro” (2004) que así lo atestiguan. “Evil” es otro ejemplo de cómo las peripecias de los muchachos no integrados, en las siempre conflictivas instituciones, provoca el entusiasmo popular y la unanimidad de los jurados en los certámenes cinematográficos.




La adaptación de un libro de Jan Guillou por el propio director de la cinta Mikael Hafström y por Hasse Gunnarsson, es el cimiento sobre el que se sustenta este título sueco en el que un inadaptado encuentra a su Pepito Grillo y a su ninfa en el recinto de un correccional para privilegiados mancebos, Stansberg, en donde las agresiones por parte de los bachilleres a los alumnos de cursos inferiores, está tolerada por la dirección.

“Evil” es un drama que peca en exceso de maniqueísmo, resultado sobre todo del histrionismo de determinados personajes, que hace que en su conjunto se pierda mucho de la sustancia de este tipo de narraciones: si no se logra contener la vis dramática, el efecto conseguido debilita la buena intención del planteamiento.

De todo ello se desprende que el proceso de regeneración del joven Erik Ponti se malogre en la pantalla, cuando pudiera haberse asistido a una brillante exposición de lo que supone una mala educación o, dicho de una manera más metafórica y aprovechando el título de una obra del psiquiatra Rojas Marcos, de las consecuencias de “las semillas de la violencia”.

Alberto Alcázar




evil fotosEs una verdad reconocida que la violencia siempre es fielmente acogida en el séptimo arte con cierta dicotomía ancestral, puede ser un acto comercial o bien, una obra magistral que intente mover al espectador, para bien o para mal, dentro de la insatisfacción o la constante excitación, “Evil” (“Ondskan”, titulo original) es un breve pero turbulento retrato del poderío estudiantil dentro de un internado dedicado a la burguesía.

Quizá, como escribió la aclamada periodista, ensayista, novelista Susan Sontag (una amante de la “todología” dentro del ámbito literario) una fotografía sólo será, para la mayoría de las personas, una representación de la realidad, sobre todo cuando el tema es la violencia y la muerte.
Del mismo modo pudiera ser que éste tipo de películas se prestan a una representación de la realidad ¿pero realmente “Ondskan” no logra romper con el manto de la indiferencia? ¿Acaso no llega a ser un poco más que una breve representación? En mi opinión, marca un correcto análisis, no sólo de la violencia en algunos institutos privados, sino acerca de los diferentes tipos de perversión.




Erik Ponti es un adolescente frenéticamente golpeado por su padrastro. El chico ha sido expulsado de su escuela, y por convicción de su madre que quiere mantenerlo seguro, o su padrastro que prefiere tenerle lejos, termina en un internado como única opción para culminar sus estudios.
La aristocracia pulula en aquel lugar, pero algo se define dentro de las clases sociales: la agresión, así como la violencia, son cosas muy distintas según el estatus que tengas. Las torturas más feroces dentro del instituto son un juego de niños para Erik Ponti, así como sus castigos tan trillados como holgados, obliga a la realeza a pulir su armamento.

La historia corre a cargo de Mikael Hafström, mostrando su apremiante visión como director, tan resuelta como galopante, realiza un buen trabajo al adaptar la obra del escritor Jan Guillou (mejor conocido por su serie literaria acerca del espionaje “Coq Rouge”) emociona y deleita, impregna al libreto de una rotunda realidad con toques de agradable sencillez.




No obstante, comente algunos errores al emplear determinados giros efectistas y otros meramente previsibles. También, la edad del actor principal, Andreas Wilson, se aprecia mayor a la sugerida en la película (el personaje principal tiene dieciséis años mientras el actor tenía veintidós al momento de la grabación), aún así “Ondskan” no desmerece en lo más mínimo su apreciación, se estima no sólo por ser un retrato fiel de la violencia (que bien puede ser una apabullante lección o un edificante espectáculo con propósitos maquiavélicos) pues además abrevia el sentimiento juvenil y la indiferencia de los adultos ante las situaciones que se viven dentro de varios institutos educativos.

Lucio Rogelio Avila Moreno

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