• Por AlohaCriticón

la conversacion cartel critica the conversation

LA CONVERSACIÓN (1974)

Director: Francis Ford Coppola.

Intérpretes: Gene Hackman, John Cazale, Allen Garfield, Frederic Forrest.

Harry Caul (Gene Hackman) es el mejor técnico de seguridad privada.

Discreto, anónimo y solitario, sus métodos de escucha secreta son la

envidia de todo el sector. El director de una gran compañía le contrata para

que grabe las conversaciones de dos de sus empleados (uno de ellos, la

mujer del director). En el pasado, el aparentemente inofensivo trabajo de

Harry condujo a la muerte a tres personas. Ahora Harry tiene indicios para

temer que pueda volver a suceder y no está dispuesto a permitirlo.

En cine, como en literatura, atrapar la atención del espectador/lector desde

el prólogo, es fundamental a la hora de conseguir que se convierta en

testigo principal de la narración de unos hechos. En arte cinematográfico

tenemos célebres ejemplos: en el pasado, “Sed de mal”, de Welles, y más

recientemente, “Ojos de serpiente”, de Brian De Palma. Pues bien, entre

ambas películas podemos encontrar la secuencia inicial de “La

conversación”. Un larguísimo y lento picado, iniciado a vista de pájaro y

que, poco a poco, va fijando la cámara sobre un mimo en una concurrida y

amenizada plaza de la ciudad de San Francisco.

Próximo al personaje del mimo, y como comienzo del relato, está el

personaje de Harry Caul (Gene Hackman), detective privado, músico de

jazz en sus ratos libres y católico recalcitrante con una acendrada

culpabilidad por los daños colaterales causados por su profesión

(admírese la secuencia del confesionario). En clave cómica, pudiera

parecernos un personaje sacado de la factoría de Woody Allen.

Efectivamente, la personalidad de Hackman tomará el discurso narrativo de

la película, sintetizándose en la imagen de un choque de trenes: por un

lado, el expreso profesional de alta cualificación, con destino a la cumbre

del sector de la seguridad privada, y por otro, el mercancías introversión e

inseguridad emocional, con llegada al abismo insondable de las tinieblas

humanas.

Para aquellos que puedan tener sus reticencias para sentarse y ver la

película, que sepan que, dentro de la carrera de Coppola, la misma se sitúa

entre “El Padrino” y “El Padrino II” (a continuación rodaría “Apocalypse Now”),

casi nada. Es decir, el estro de Coppola se encontraba en su cúspide.

Si dicho argumento no fuera del todo convincente, indicar que Coppola se

apoya en intérpretes sólidos y de su confianza: Cazale, Duval y un

jovencísimo Harrison Ford, entre otros. Mención aparte para el gran

Hackman. Si en muchas de sus películas le reconocemos por representar a

tipos que están de vuelta de todo (Popeye Duke en “French Connection”, o el

sheriff Little Bill Baggett en “Sin perdón”), la inestabilidad emocional que

inyecta al personaje de Harry Caul y que hace creíble al propio espectador,

da como resultado que una vez más se tenga que reivindicar su figura y

colocarla en lo más alto del panorama interpretativo cinematográfico.

Alberto Alcázar

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Francis Ford Coppola

Gene Hackman

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