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Producción selvática de esa mágica fábrica de sueños (y de dinero) que es la compañía Disney, ahora adaptando la conocida novela de Edgar Rice Burroughs. Como siempre en los proyectos de la factoría americana, estamos ante una película muy cuidada, tanto el tratamiento del color, como de la luz y de los exuberantes escenarios, y, por supuesto, del dibujo, en la cual se nos ofrece lo de siempre, el héroe bueno, Tarzán, acompañado por los típicos personajes que moran en la mayoría de las películas de animación Disney, la chica guapa, Jane, el malo malísimo, aquí un perverso cazador de gorilas llamado Clayton, los caracteres tiernos, su madre Kala y los imprescindibles secundarios graciosos y simpáticos, así encontramos a una locuaz gorila, un timorato elefante y al padre de Jane, un estrafalario y atolondrado científico, aderezados todos ellos por la mediocre música de Phil Collins.
Con unas convulsas y en algunos momentos demasiado hiperbólicas escenas de acción, dosis elevadas de emoción y ternura, toques de romanticismo y humor, se adecúa un marco para ofrecernos una historia que conscientemente se utiliza para reflejar el triunfo de la bondad sobre la maldad, impregnar a los infantes y a los no tan infantes de los buenos sentimientos que se destilan por todo el metraje, y ayudarnos a comprender que todos en el fondo somos iguales, aunque superficialmente no lo seamos en la forma.
Aunque palidece notablemente al lado de sus mejores obras (Blancanieves, Pinocho), este film es desde luego un producto muy disfrutable, tanto para pequeños como para mayores que por fortuna, no han perdido la ilusión e imaginación de la niñez. Enlaces
Glenn Close
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